Biden traza frontera (por ahora): no hay misiles que puedan golpear a Rusia

“No vamos a suministrar a Ucrania sistemas de misiles que puedan alcanzar objetivos en Rusia”. En lo que respecta al presidente estadounidense Biden, este es el límite para el suministro de armas a Kiev. Al menos, ese es su límite después de casi cien días de guerra.

Biden habló ayer con los periodistas sobre Multiple Launch Rocket Systems (MLRS). Estos lanzadores de misiles ofensivos móviles pueden disparar una amplia gama de proyectiles, con un alcance de hasta 300 kilómetros. Pero Washington no enviará misiles de tan largo alcance a Kiev.

‘Racional’

El Consejo de Seguridad de Rusia llama a esto una decisión racional. El Kremlin ha declarado constantemente que no puede tolerar tales suministros de armas de Occidente. También existe la preocupación entre los estados miembros de la OTAN de que enviar misiles con los que Ucrania podría apuntar a ciudades rusas distantes sería ir demasiado lejos.

Por lo tanto, Biden puede enviar MLRS, pero solo con misiles de menor alcance. Un alto funcionario confirmó a The Washington Post que esta opción aún está sobre la mesa.

Simbólico

El caso muestra que el compromiso de enviar o no armas es un acto de equilibrio complicado. “Es una convergencia de intereses, preocupaciones y una mezcla de política interior y exterior”, dice Frans Osinga, profesor con nombramiento especial de Estudios de Guerra. “La decisión simboliza para lo que Occidente está preparado actualmente”.

Tomemos como ejemplo los suministros de armas de los Países Bajos. Comenzaron con chalecos antifragmentos y cascos, y el último paquete contenía obuses blindados de 55 toneladas. Con la artillería móvil que el ejército ucraniano ha recibido de Occidente, ya puede bombardear ciudades rusas cercanas.

El borde es líquido

“Putin ha establecido durante mucho tiempo el marco de que la OTAN participa indirectamente en esta guerra”, continúa Osinga. Según él, el límite de hasta dónde puede llegar Occidente con el suministro de equipos es, en última instancia, líquido.

Dependiendo de cómo se desarrolle la batalla y la opinión pública en los EE. UU., Biden aún puede decidir enviar armas más pesadas. Osinga: “Quizás Biden está manteniendo la instalación de MLRS en reserva para una situación extrema en la que pueda decir: ahora su uso es legítimo”.

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