Boston se une a Golden State en las Finales

Boston se clasificó para las Finales de la NBA al vencer a Miami (100-96) el domingo en el Juego 7 de las Finales de la Conferencia Este. Los Celtics se enfrentarán a los Golden State Warriors

Después de doce años de espera, Bostón revive las finales de la NBA que tantas veces ha jugado: de la mano de Jayson Tatum, ganó (100-96) en Miami el decisivo séptimo partido de su final de la Conferencia Este, pese a Jimmy Butler, el domingo en los play-offs. Los Celtics se enfrentarán a partir del jueves 2 de junio a Golden State, para intentar conquistar un 18º título récord en 22 finales y volver a batir a sus eternos rivales de Los Angeles Lakers, que se les había unido en lo más alto de la lista tras su coronación en la burbuja de Orlando hace dos años, a expensas del… Heat.

Este será solo el segundo encuentro en esta etapa entre estos dos equipos icónicos de la liga. En 1964, en el apogeo de su hegemonía, marcado por ganar nueve campeonatos seguidos, los C’s vencieron a los San Francisco Warriors, en el contexto de una de las mayores rivalidades de la historia entre Bill Russell y Wilt Chamberlain.

Esta vez, Jayson Tatum y Jaylen Brown tendrán la oportunidad de escribir su propia historia, después de otros legendarios Celtics, los Bob Cousy, John Havlicek, Larry Bird y otros Paul Pierce, quien había llevado al club a su último título en 2008. contra los Lakers. Los “Jay-Jay”, perfectamente apoyados por Marcus Smart, fueron fundamentales para el éxito de los Celtics. Entre ambos anotaron las tres cuartas partes de los puntos del equipo (24, 24 y 20).

Tatum convoca a Kobe

Tatum (10 rbds 6 asistencias, 2 tapones), que lució un brazalete con el flocado n° 24 de su ídolo Kobe Bryant “para invocar su saber hacer en los partidos n° 7”, fue de sangre fría y excelente en la organización ofensiva del equipo. Y este trío no estuvo de más para evitar que Jimmy Butler (35 pts, 9 rebotes), todavía heroico, y Bam Adebayo en el interior (25 pts, 11 rebotes), permitieran que los Heat lograran una remontada infernal. Porque Boston siempre ha estado adelante en el marcador en este encuentro, culminando su ventaja en 17 unidades en el 2do cuarto (34-17, luego 45-32). Y ver a Miami solo apuntar a -6 en el descanso fue un milagro.

Pero este milagro llevaba el nombre de Butler. En este segundo cuarto, el lateral aguantó con el brazo extendido, encarando al C entonces mucho más habilidoso detrás del arco (20/8 contra 13/3) y mucho mejor organizado, anotando 18 de 24 puntos (al 11/8 en tiros) de su primer periodo. Estaba a tiempo para su destacada actuación 48 horas antes en Boston, donde había plantado 47 peones. Pero después de meter doce puntos más en el 3er cuarto, durante el cual la brecha entre los dos equipos jugó como un acordeón, pasando de dos (56-54) a trece unidades (67-54), Jimmy empezó a cansarse.

Ilustración a 16 segundos del final, cuando su falta de lucidez, combinada con el deseo de ser el héroe de la velada, lo traicionaron. Los Heat habían vuelto a estar a dos puntos (98-96) tras una nueva banderilla de Strus y tras agarrar un rebote, prefirió disparar desde larga distancia para poner a los suyos por delante por primera vez en el partido, mientras posibilidades bajo techo. EQ sonaba más razonable. Falló el arco y detrás de Marcus Smart (9 rebotes, 5 asistencias, 2 intercepciones) metió los dos tiros libres que enviaron a los Celtics a la final.

La racha de la franquicia de Massachusetts es ejemplar, ya que solo ocuparon el noveno puesto tras 41 partidos de temporada regular y se recuperaron de forma admirable en el segundo partido para subir a la 2ª posición, premiando el trabajo de su entrenador Ime Udoka, que supo crear química con sus jugadores Todavía habrá que perfeccionarlo ante los Warriors de Stephen Curry, que intentarán conquistar un 4º título en seis finales desde 2015.

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