Congo aplica habilidades de secuenciación genómica de COVID-19 a otras enfermedades | OMS

brazzaville- Dos años después del inicio de la pandemia, la República del Congo ha comenzado a aplicar las capacidades de secuenciación genómica desarrolladas en la lucha contra la COVID-19 a otros patógenos, incluidos los responsables de la malaria, la tuberculosis o las enfermedades diarreicas en niños pequeños.

“Gracias a la secuenciación genómica, las autoridades son informadas casi de inmediato sobre la circulación de variantes de la COVID-19 en el país”, explica la profesora Francine Ntoumi, presidenta de la Fundación Congoleña para la Investigación Médica (FCRM), con sede en la capital, Brazzaville. “Ahora queremos usar estas capacidades de secuenciación para monitorear otras patologías”.

FCRM ya ha establecido un protocolo de secuenciación para describir los genes del estafilococo responsables de la resistencia de la bacteria a los antibióticos, lo que permitirá tratar mejor a los pacientes.

“Deberíamos tener una muestra suficientemente significativa para fin de año”, se entusiasma el Dr. Armel Btachi Boyou, investigador de FCRM y de la clínica municipal Albert Leyono, el centro especializado en el manejo de casos graves de COVID-19 en Brazzaville. “Entonces podremos adaptar los tratamientos para sortear esta resistencia”.

Se aplicará un enfoque similar a una batería de parásitos responsables de enfermedades generalizadas en el Congo.

“El desarrollo de la secuenciación genómica en el Congo ha puesto de relieve la importancia de la investigación y de contar con laboratorios de biología molecular y personal capacitado para luchar de forma eficaz contra las enfermedades”, subraya el profesor Ntoumi.

El país ahora produce sus propias secuencias genómicas del virus que causa el COVID-19, eludiendo el largo y costoso proceso de enviar las muestras al extranjero.

“Lo mejor de todo es que ahora estamos obteniendo resultados más precisos correspondientes a la situación exacta del país. Por lo tanto, podemos describir la situación en casa, sin extrapolar lo que sucede en otros lugares”, agrega el profesor Ntoumi.

Como la única organización con capacidades de secuenciación en la República del Congo, FCRM cuadriplicó su capacidad de secuenciación diaria entre 2020 y 2022, de 24 a 96 secuencias genómicas por día. Una colaboración con la Embajada de Alemania permitió a la Fundación actualizar su equipo, adquirir los reactivos necesarios para la secuenciación genómica y enviar a dos de sus siete empleados a un curso de capacitación de tres meses en la Universidad de Tübingen. Contar con personal capacitado permitió un uso óptimo del equipo disponible.

La FCRM también está implementando un proyecto, apoyado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para fortalecer las capacidades nacionales en torno a los ensayos clínicos, con el objetivo de preparar el terreno para introducir nuevos tratamientos contra el COVID-19. De manera similar, el Laboratorio Nacional de Salud Pública del Congo está anticipando el apoyo del Banco Mundial para desarrollar sus propias capacidades de secuenciación genómica.

“El fortalecimiento de las capacidades de secuenciación genómica contribuye al empoderamiento del país, en términos de vigilancia de enfermedades y atención al paciente, y por lo tanto a la lucha contra las epidemias”, dice el Dr. Lucien Manga, Representante de la OMS en el Congo.

Durante los dos primeros años de la pandemia de COVID-19, la información proporcionada por la secuenciación genómica ayudó a los hacedores de políticas a comprender la circulación de variantes en el país, adaptar las medidas de respuesta según su contagiosidad y anticipar olas de contagios.

“Al permitir saber qué variantes están en circulación, la secuenciación permite una respuesta precisa y optimizar el uso de los recursos, lo cual es fundamental para países donde esos recursos son limitados”, confirma el Dr. Gilbert Ndziessi, coordinador técnico del National COVID- Comité de respuesta 19. “Cuando se detectó en el Congo la variante Delta, que era más letal que las demás, pudimos dirigir nuestras actividades de respuesta hacia los hospitales para una atención óptima de los pacientes. Con la variante Omicron, nos centramos en cambio en el alcance comunitario. ”

Las capacidades de secuenciación genómica del país aún se encuentran en las primeras etapas de desarrollo. Los reactivos necesarios para secuenciar muestras, por ejemplo, pueden no estar siempre disponibles. No obstante, los investigadores son optimistas.

“Es cierto que nuestras capacidades de secuenciación siguen siendo limitadas, pero son lo suficientemente significativas como para saber qué variantes están circulando y cuáles son la mayoría en el país”, dice el Dr. Boyou, quien fue uno de los capacitados en Alemania. “Nos ha permitido adaptar el tratamiento de los pacientes, ya que no todas las variantes provocan los mismos síntomas ni tienen la misma virulencia”.

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