"Debemos ir más allá de lo que promete la ley de dependencia"

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En un foro dirigido al "Mundo", el gerontólogo Jean-Claude Henrard cree que es esencial reintroducir la dependencia, limitada a personas mayores de 60 años, en el campo de la discapacidad.

Publicado hoy a las 06:00 Hora de Lectura 4 min.

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losLa financiación de la autoayuda para las personas mayores dependientes, principalmente la vejez, ha sido una característica habitual de los medios de comunicación durante más de 20 años. ¿Es necesario recordar que entre 1997 y 2016, se promulgaron cinco leyes en esta área y seis planes gubernamentales? Por tercera vez, un Presidente de la República nos promete una ley de dependencia que resolvería definitivamente la cuestión de su financiamiento. Al limitarse a este, unos 30 mil millones de euros al año, de los cuales 24 mil millones provienen de fondos públicos, no cierra este archivo porque surgen tres problemas de manera persistente: la definición de la población, la gobernanza y el problema de & # 39; la equidad.

El primer problema es conceptual. En Francia, se optó por definir la dependencia limitándola solo a personas mayores de 60 años, excluyéndolas así del sector de la discapacidad. Sin embargo, estas personas con discapacidad crónica a menudo múltiples, relacionadas con la edad avanzada (envejecimiento cronológico), tienen la misma necesidad de ayuda en las actividades de la vida diaria que las personas con discapacidades múltiples.

El envejecimiento biológico (senescencia) solo agrega sus efectos a personas con discapacidades múltiples o no, debido a un aumento en la longevidad. La categorización de las personas mayores dependientes (PAD) en relación con las personas con discapacidades múltiples se justifica principalmente por la preocupación de limitar los gastos relacionados con el aumento en el número de personas mayores con discapacidades. Las autoridades públicas han creado esta categoría al establecer la barrera de edad en 60 años.

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El segundo problema, resaltado en muchos informes, es la complejidad del mecanismo para hacer que la dependencia sea ilegible, debido a su fragmentación en diferentes niveles territoriales en términos de financiamiento, administración y provisión de servicios involucrados. Para las personas: hay seis maneras de ayudar con el inodoro.

Los decisores políticos y administrativos a nivel central no han sacado las consecuencias. Han reforzado el peso de los departamentos que, al no administrar los servicios, ejercen un control burocrático sobre los proveedores, al tiempo que otorgan a las agencias regionales de salud (ARS) un papel de liderazgo. Una ruptura en la continuidad de la atención se debe a la fragmentación, especialmente en caso de hospitalización, una fuente de ineficiencia y costos adicionales. Para remediar esto, las autoridades públicas han multiplicado, durante cuarenta años, las experiencias de coordinación de las partes interesadas, pero de manera burocrática.

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