¿Deberíamos crear una base permanente en la Luna? » Explorersweb

Con un interés renovado en la exploración espacial, se habla de establecer una presencia humana más allá de la Tierra. Marte, Titán y Europa dominan la conversación. Pero ¿qué pasa con nuestro vecino más cercano?

A pesar de su papel en la carrera espacial de la década de 1960 y el plan de la NASA de regresar a la Luna para 2025, muchos dudan de que una presencia humana permanente allí valga la pena.

Esta década, Lunar Orbital Platform Gateway de la NASA sucederá a la Estación Espacial Internacional. Orbitará alrededor de la Luna y servirá como laboratorio y centro de comunicaciones desde el cual organizar viajes al espacio profundo.

También simplificará el viaje a la superficie de la Luna. Este es el primer paso en el programa Artemis de la NASA, cuyo objetivo final es establecer una base en la superficie. Pero, ¿es esto posible?

Ubicación

La ubicación ideal para una base o colonia lunar son las regiones polares de la Luna, especialmente el Polo Sur. El Polo Sur alberga ‘trampas frías’: cráteres permanentemente sombreados que contienen depósitos de hielo confirmados. Los astrólogos teorizan que la mayor parte de esta agua provino de asteroides, cometas helados y meteoritos que golpearon la superficie lunar en eones pasados.

Los colonos podrían procesar estos depósitos de hielo en oxígeno, combustible de hidrógeno y, lo que es más importante, agua potable.

Ilustración artística del campamento base de Artemis. Foto: NASA

El Polo Sur también contiene tierras altas constantemente iluminadas por el sol, óptimas para aprovechar la energía solar. Los expertos proponen construir granjas de paneles solares a lo largo de los bordes del cráter. Estos paneles rotarían 360° para seguir los movimientos del sol.

Los rascacielos lunares también podrían aprovechar esta energía solar. Podemos unir estos rascacielos con relativa facilidad ya que la Luna experimenta solo una sexta parte de la gravedad de la Tierra. La baja gravedad también significa que los rascacielos pueden alcanzar varios kilómetros de altura.

Por todas estas razones, la NASA eligió el cráter Shackleton del Polo Sur para el campamento base de la misión Artemis.

Hábitat

El campamento Artemis incluirá una pequeña cabaña para cuatro astronautas. También contará con vehículos de terreno lunar, rovers e incluso una casa móvil. Este pequeño hábitat solo serviría para estancias cortas. La NASA no ha confirmado el diseño preciso o los materiales involucrados.

El estudio de arquitectura Fosters and Partners está experimentando con diseños impresos en 3D para el hábitat. Están proponiendo regolito lunar (suelo lunar) como material de construcción. El regolito es un suelo gris polvoriento, compuesto principalmente de hierro y sílice. Es el resultado de millones de años de abrasamiento por impactos de meteoritos y radiación solar constante.

Borde de la Cuenca Aitken del Polo Sur. Foto: Apolo 8/NASA

Un diseño potencial consiste en una cúpula inflable y módulos cilíndricos interconectados cubiertos de regolito, o suelo lunar protector, como escudo contra meteoritos, radiación, rayos cósmicos y vientos solares.

Otra posible ubicación de hábitat son los tubos de lava de la Luna: cuevas y largos túneles subterráneos creados por el vulcanismo. Los tubos en Marius Hills tienen 40 m de profundidad y 500 m de diámetro. Ellos también protegerían de la radiación y los vientos solares y agregarían aislamiento.

Actividades eléctricas y mineras

La energía solar impulsará el asentamiento y las importantes actividades mineras. Según la NASA, la Luna tiene agua, helio-3 y materiales de tierras raras. Las tierras raras como el escandio y el itrio alimentan nuestra electrónica. El silicio, el calcio, el titanio, el hierro y el manganeso de la Luna pueden servir como materiales de construcción. Contrarrestando las objeciones ambientales, la NASA estima que tomaría alrededor de dos siglos impactar solo el 1% de su superficie.

Desafíos

El costo de transportar personas, equipos y suministros a la Luna es de aproximadamente $10,000 por kilogramo. El programa Artemis costará alrededor de 93.000 millones de dólares (4.100 millones de dólares por lanzamiento). Es por eso que algunos científicos creen que sería más económico para las personas vivir en la Luna.

Pero esto requeriría una gran autosuficiencia de los colonos. Necesitarían cultivar alimentos en suelo lunar, reciclar agua, compostar desechos y mucho más.

Polo Sur Lunar. Foto: NASA

La falta de atmósfera y exposición al espacio crea grandes obstáculos. La radiación intensa, las temperaturas extremas en las regiones iluminadas por el sol y los impactos de meteoritos ponen en peligro tanto a los humanos como a los materiales de los que dependen. Aproximadamente 33.000 meteoroides del tamaño de una pelota de golf que viajan a 96.000 km/h golpean la Luna cada año. Ninguna región es segura. Afortunadamente, los impactos más grandes son raros.

Por último, el asentamiento y sus ocupantes deben tener cuidado de mantener los sistemas de esclusa de aire y presurización funcionando sin problemas. Lo mismo para los trajes espaciales. La hipervigilancia constante es agotadora y puede convertirse en una carga para la salud mental.

El futuro

Vivir en la Luna podría tener muchos beneficios. Podemos aprender más sobre la historia y la geología de la Tierra y la Luna. Podemos extraer recursos valiosos. Los astronautas podrían observar el espacio profundo sin la interferencia de las señales de radio de la Tierra. Y por último, pero no menos importante, una base lunar podría convertirse en una puerta de entrada a Marte…

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