Disfunción eréctil – causas urológicas

La disfunción eréctil se define como la incapacidad persistente para lograr y mantener una erección suficiente para permitir una relación sexual satisfactoria. La función eréctil implica un fenómeno complejo que incluye una perfecta coordinación entre el segmento neurológico, vascular, hormonal y los músculos lisos del pene.

La disfunción eréctil afecta la calidad de vida tanto del paciente como de su pareja, por lo que se puede catalogar como una condición de pareja.

La incidencia de la enfermedad está entre el 2,3% y el 53%, en el grupo de edad de 30 a 80 años, con una media del 19,2%.

Disfunción eréctil: factores de riesgo

Los factores de riesgo implicados en la aparición de trastornos de la dinámica sexual son tanto modificables (los comunes a las enfermedades cardiovasculares: obesidad, diabetes, dislipidemia, síndrome metabólico, tabaquismo, falta de ejercicio físico, depresión), como no modificables, genéticos.

Otras condiciones menos comunes involucradas en la aparición de trastornos de la dinámica sexual son la psoriasis, la gota, la espondilitis anquilopoyética, las enfermedades crónicas del hígado, el glaucoma de ángulo abierto, la enfermedad inflamatoria intestinal.

Es importante señalar que la disfunción eréctil puede ser el primer síntoma de una diabetes no diagnosticada o de una enfermedad cardiovascular periférica.

El paciente debe comprender su condición, su naturaleza compleja y ser capaz de hacer una elección informada de tratamiento en función de sus necesidades sexuales solo o junto con su pareja.

¿Es importante hablar con la pareja del paciente con disfunción eréctil? La discusión con la pareja del paciente es un aspecto crucial de la evaluación, ya que ella puede ofrecer su propia versión de los problemas de la pareja y sus expectativas, teniendo también un papel importante en el inicio y la adherencia del paciente al tratamiento acordado con el urólogo.

Causas urológicas de los trastornos de la dinámica sexual masculina

Las principales causas de la disfunción eréctil se pueden dividir en:

– vasculares

– neurológico

– hormonal

– psicógeno

– inducida por medicamentos o drogas.

¿Cuáles son las principales causas urológicas de los trastornos de la dinámica sexual? Las evaluaciones epidemiológicas también han demostrado una fuerte asociación entre las alteraciones en la dinámica sexual y los síntomas del tracto urinario inferior causados ​​por hiperplasia prostática benigna o prostatitis crónica. Estudios internacionales realizados en pacientes sexualmente activos entre 50 y 80 años revelaron la presencia de síntomas del tracto urinario en aproximadamente el 90% y trastornos eyaculatorios en aproximadamente el 46% de los pacientes. La disfunción eréctil también se ha informado después de una biopsia de próstata perineal o transrectal, pero este efecto secundario generalmente se resuelve después de un breve período de tiempo.

La cirugía de la uretra posterior también se ha asociado con un alto riesgo de desarrollar disfunción eréctil debido a los efectos negativos de la cirugía sobre los nervios eréctiles.

Otras causas urológicas de trastornos de la erección están representadas por malformaciones congénitas del pene (hipospadias, epispadias, micropene), fimosis congénita o adquirida, induración plástica de los cuerpos cavernosos (enfermedad de Peyronie) o diversas formas de afecciones tumorales del pene, fractura o traumatismo del pene.

La cirugía pélvica oncológica (prostatectomía radical por neoplasia de próstata, cistectomía por tumores infiltrantes de vejiga o cirugía colorrectal por enfermedades neoplásicas de colon descendente o recto) tienen un impacto negativo en la función eréctil del paciente al dañar las estructuras neurovasculares, aunque recientemente se han desarrollado diversos métodos técnicas para preservar estas estructuras, debiendo advertirse al paciente sobre este aspecto antes de la esperada intervención quirúrgica. La medicación específica para esta afección, los inhibidores de la 5-fosfodiesterasa, debe iniciarse lo antes posible después de la cirugía. Todo el proceso de recuperación de la función eréctil tras estas intervenciones puede tardar hasta 48 meses.

Los métodos no quirúrgicos de tratamiento del cáncer de próstata que incluyen radioterapia (braquiterapia o EBRT), terapia hormonal, terapias focales como la terapia enfocada de alta intensidad HIFU, crioterapia o terapia CyberKnife también tienen efectos negativos en la función eréctil del paciente.

Está clínicamente probado que la vigilancia activa de pacientes con formas menos agresivas de neoplasia prostática tiene un efecto negativo sobre el estado sexual del paciente, aunque las estructuras neurovasculares responsables del proceso eréctil no se ven afectadas.

Disfunción eréctil: diagnóstico y tratamiento

El examen clínico y la historia son las herramientas más importantes del urólogo en la evaluación inicial del paciente. Los paraclínicos realizados en el caso de pacientes con trastornos de erección de causa urológica se utilizan para el diagnóstico de condiciones médicas asociadas y el establecimiento del perfil médico del paciente, limitándose su papel al diagnóstico de la condición sexual.

¿Qué métodos están disponibles para tratar a los pacientes con disfunción eréctil? El primer paso en el tratamiento del paciente está en la consulta médica y consiste en comprender las necesidades del paciente y su pareja sexual, educarlos y la exposición real de sus expectativas siendo importante en el manejo del paciente con trastornos de carácter sexual. naturaleza.

El tratamiento informado de la pareja implica la exposición de opciones de tratamiento no médico, medicinal, inyectable y quirúrgico invasivo, para que el paciente pueda elegir la mejor modalidad terapéutica para él y su pareja. Debe comprender desde el principio que la modalidad de tratamiento elegida solo trata la disfunción eréctil, no cura esta condición, siendo necesaria su adherencia al tratamiento durante mucho tiempo; las excepciones a esta regla son los pacientes con disfunción eréctil determinada por causas vasculares, hipogonadismo, causas psicológicas o postraumáticas.

Los medicamentos inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5, como Sildenafil, Tadalafil, Vardenafil o Avanafil, son la primera línea de tratamiento para pacientes con trastornos sexuales eréctiles, y la elección del medicamento se realiza después de consultar con el médico tratante de acuerdo con las necesidades del paciente.

La terapia de línea secundaria está representada por dispositivos de vacío, preferidos por algunos pacientes debido a la falta de administración de un medicamento, así como medicamentos inyectables intracavernosos como Alprostadil, Papaverina o Fentolamina, en administración única o combinada.

En el caso de pacientes que no respondan a las opciones de tratamiento anteriores o que opten por esta solución terapéutica, se puede plantear el tratamiento quirúrgico de tercera línea, que consiste en la implantación de prótesis peneanas semirrígidas o inflables.

Dra. Catalina ConstandacheMédico de atención primaria de urología, Arcadia

www.arcadiamedical.ro

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