El científico que da su nombre al & # 39; Nobel of Mathematics & # 39; | Ciencia

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Niels H. Abel, considerado el matemático noruego más importante de todos los tiempos, falleció hace 190 años el 6 de abril, con 26 años. Aunque apenas fue reconocido en la vida y trabajó en las condiciones más adversas, obtuvo grandes logros en el campo de Funciones abelianas y demostró el ahora conocido como Teorema de la imposibilidad de Abel. Afirma que no es posible obtener una fórmula para resolver, mediante operaciones elementales y radicales, la ecuación general del quinto grado.

Para la ecuación general de ax² de segundo grado + bx + c = 0, esta fórmula existe. Está memorizado por todos los escolares y está dado por:

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De manera análoga, ya en el Renacimiento se conocía. Cómo resolver con radicales las ecuaciones de los grados 3 y 4.. Sin embargo, durante años, todos los intentos de resolver la ecuación general de quinto grado fracasaron. Hasta que en 1824, Abel, entonces un matemático desconocido de solo 21 años, resolvió completamente el problema: los matemáticos habían estado buscando en vano, no fue posible encontrar una fórmula de este tipo.

En ese momento Abel había logrado ingresar a la universidad, pero su situación económica y familiar era precaria: su padre había muerto en 1820, víctima de la enfermedad y el alcohol, y su madre había sido víctima de la depresión y el alcoholismo. A pesar de todas las dificultades, en 1925 Abel obtuvo una beca para visitar otras ciudades europeas y así ampliar sus contactos con otros matemáticos.

En berlin se reunio Agosto L. Crelle, un ingeniero fascinado por las matemáticas. Su interés por la ciencia lo llevó a fundar en 1826 el "Revista de Crelle", La primera revista matemática que no venía de una academia. A lo largo de los años ganó reconocimiento internacional, debido en parte al hecho de que Abel publicó muchas de sus obras en él. Su visita a París fue menos rentable; fue recibido con frialdad, y no pudo publicar ningún artículo, ni siquiera uno de sus mejores resultados, el llamado "Memoria de París", donde sentó las bases de la Teorema de abel-jacobiPieza esencial para los trabajos posteriores. Superficies de riemann. En octubre de 1826 lo presentó a la Academia de Ciencias, pero parece que se extravió.

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En mayo de 1827 Abel regresó a Noruega enfermo y arruinado. Sobrevivió dando clases privadas a estudiantes y ocupando un puesto temporal en la Universidad de Cristianía (ahora Oslo). A pesar de estas condiciones adversas, sigo trabajando sin descanso en el funciones elípticas, que explican, por ejemplo, el movimiento del péndulo o de ciertas cimas. A fines de 1828, Abel viajó a Froland (Noruega) para visitar a su novia, y allí murió de tuberculosis el 6 de abril de 1829, a la edad de 26 años.

Como una paradoja del destino, dos días después de la muerte de Abel, una carta de Crelle llegó a Noruega, informándole que había obtenido un puesto en la Universidad de Berlín. En ese momento, la Academia Francesa de Ciencias encontró "la Memoria de París" y decidió otorgar el Gran Premio de Matemáticas de la Academia de Ciencias de París a Abel y al matemático alemán Karl G. Jacobi.

Después de estos retrasos, los reconocimientos comenzaron a difundir el legado monumental de Abel. Es considerado el creador, junto con otro matemático. Évariste Galois – del Teoría de grupos, que es la base para comprender las simetrías, o su ausencia, de las ecuaciones que gobiernan muchos de los fenómenos naturales, desde la Mecánica Celeste hasta la Física de las Partículas Elementales. Las vidas románticas de ambos -Galois murió a la edad de 20 años, víctima de un duelo- se entrelazaron y marcaron con el destino: incomprendidos en la vida y sin haber tenido tiempo de recibir el merecido reconocimiento. La noche anterior al duelo, Galois escribió su "carta-testamento", donde habló sobre su contribución a la resolubilidad de las raíces de los polinomios por medio de radicales (lo que llevó a la Teoría de Galois): mismo problema que Abel enfrentó unos años antes.

En honor a Abel, varios nombres matemáticos llevan su nombre: grupos abelianos, funciones abelianas, etc. Además, el gobierno noruego instituyó el Premio Abel en 2002, el bicentenario de su nacimiento. Este premio merece ser considerado el más similar al Nobel de matemáticas: cuando a finales del siglo XIX el matemático noruego Sophus Lie supo que Alfred Nobel no había incluido las matemáticas entre las disciplinas dignas de su famoso premio, propuso la creación de un premio en memoria de Abel. Más de un siglo después, el premio se ha hecho realidad y sirve para darle a Abel el reconocimiento que no tuvo en la vida.

Juan J. Morales Ruiz Es profesor de Matemática Aplicada de la Universidad Politécnica de Madrid.

Café y teoremas Es una sección dedicada a las matemáticas y el entorno en el que se crean, coordinada por el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), en la que investigadores y miembros del centro describen los últimos avances en esta disciplina, comparten puntos de contacto entre las matemáticas y otras expresiones sociales y culturales y recuerde a quienes marcaron su desarrollo y supieron transformar el café en teoremas. El nombre evoca la definición del matemático húngaro Alfred Rényi: "Un matemático es una máquina que transforma el café en teoremas".

Edición y coordinación:Timón de ágata (ICMAT).

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