El descanso para tomar café y WhatsApp costó 3.300 millones por año en horas de trabajo perdidas.

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Viernes,
14
junio
2019

10:30

El presentismo, el abuso de las interrupciones en el trabajo diario, tiene un costo anual de 3.300 millones de euros en horas perdidas, según un estudio de Adecco que se presenta en plena aplicación del decreto en el registro horario.

Los descansos para tomar un café, comer un bocadillo o fumar un cigarro; El uso personal de internet, correo electrónico o redes sociales; retraso al entrar o anticipar la salida; convocar reuniones sin propósito o prolongarlas más allá de lo razonable … Medido en horas de trabajo, las prácticas de presentismo que deja abierta la nueva ley de registro de tiempo para negociar entre empresas y trabajadores tienen un costo anual de 3,300 millones anuales, según Adecco Consultor de recursos humanos.

El cálculo de este costo se basa en las prácticas más frecuentes que se llevan a cabo diariamente en el día y que reducen lo que se denomina tiempo de trabajo efectivo. Adecco lo ha establecido a partir de una encuesta de 30,000 compañías y con tres tipos diferentes de simulación: descansos de 15 minutos, 30 minutos y 45 minutos en cada día laboral.

Presentismo: cómo se hace.

A partir de esta base, las pérdidas diarias de tiempo suman entre 53.8 y 161.3 horas anuales por empleado asalariado, lo que multiplicado por un costo laboral de 20.01 euros, da lugar a un costo mínimo anual de hasta 3.227 euros por el presentista asalariado.

¿Cómo se lleva a cabo? La mayor parte del tiempo no efectivo se dedica a navegar por Internet, revisar el correo electrónico personal o interactuar en redes sociales, y luego tomar un café o un refrigerio. El tabaco es causa en el 12% de los casos e impuntualidad en el 6%.

Presentismo: como frecuente es

Lo sorprendente es que, al menos en lo que se refiere a la difusión generalizada de esta práctica en la cultura del trabajo en España, la mayoría de las empresas considera que sus plantillas no abusan de las pausas, mientras que tres de cada 10 detectan esta práctica en los empleados, pero restringen a una minoría.

El presentismo siempre ha existido y se tolera porque no hay métricas o herramientas solventes en las empresas para controlarlo. Como no sé cómo medir el tiempo efectivo de trabajo, exijo presentismo, explica Javier Blasco, director de The Adecco Group Institute, la firma que ha preparado el estudio. La mayoría de las empresas utilizan los controles de entrada y salida como la herramienta principal, seguidas de las reglas de acceso y el uso de Internet, las reuniones con límite de tiempo y, con mayor frecuencia, las luces apagadas.

Presentismo: cómo se controla.

Muchas veces es el jefe el que debe establecer un ejemplo al no programar reuniones después de un cierto tiempo. La novedad es que el gobierno ha abierto el debate para medir el trabajo adicional, por un lado, y las interrupciones y el tiempo efectivo de trabajo, por otro lado, dice Blasco. El autor del estudio desalienta el monitoreo de los empleados debido a las consecuencias que puede tener la falta de confianza en el entorno laboral y advierte que este control también tiene costos.

En UGT, por otro lado, la opinión es totalmente diferente. Las rupturas existen porque benefician a las empresas y trabajadores al mejorar la productividad y hacer que el trabajo sea más digno, explica su portavoz. En el proceso de negociación entre sindicatos y empresas para reflejar estas rupturas en los acuerdos, la indicación ofrecida por esta unión a sus miembros es que no ceden a las rupturas reconocidas en los acuerdos. Hay negociaciones que están llevando a recortes de estos tiempos, advierte.

Esta es la primera vez que el estudio anual de Adecco sobre el ausentismo laboral incluye presentismo, la otra parte del espíritu del decreto que requiere establecer un registro basado en el tiempo que muestre las horas extraordinarias que se han establecido desde el 12 de mayo en total. compañías. Se realizan en empresas y no se pagan ni cotizan.

Según la última encuesta de población activa, se realizan 5.7 millones de horas extraordinarias cada semana en España. De estos 2,6 millones no se pagan y, por lo tanto, serán fraudulentos. En los últimos años, la actividad en horas fuera de la jornada laboral ordinaria bajó luego de alcanzar un máximo a finales de 2015, con 3.5 millones.

Los 3.300 millones de euros que costan las pausas para la economía española se han asumido hasta ahora como coste laboral. En opinión de Blasco, el problema es que lo que no era un problema ahora es que las empresas quieren cubrirse midiendo los tiempos intermedios antes de tener que dar explicaciones a la Inspección de Trabajo para las horas extra. Después de esta marea, el gobierno debería buscar un sistema de control de horarios menos riguroso, dice.

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