El plan de Pedro Snchez para la desescalada, en la cuerda floja

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losgobiernoHas entrado en una zona de peligro. La extensión por cuarta vez consecutiva del estado de alarma -hasta el 25 de mayo- con la implementación del llamado plan de desescalada no garantiza el apoyo delCongreso. Hasta el día de hoy, las posiciones de los grupos de oposición, incluidos los que apoyaron la investidura de Pedro Snchez en ese momento, se están distanciando cada vez más del Ejecutivo, de su gestión y de su actitud.

La próxima semana, el presidente tendrá que comparecer nuevamente ante la sesión plenaria del Congreso para votar la extensión de la alarma con las nuevas condiciones que ha planeado para la fase 1 de falta de confianza y un regreso gradual a la actividad.

Será un trance arriesgado porque las fuerzas parlamentarias no están dispuestas a respaldarlo con los abrumadores 321 votos que le dieron en la primera extensión y probablemente no con los 270 o 269 que le otorgaron en la segunda y en la tercera. Los números y el apoyo han disminuido a medida que el Gobierno promete diálogo y no cumple.

Ahora, el futuro inmediato está fundamentalmente en manos del PP y el ERC. Si ambas fuerzas finalmente optan por el voto negativo, arrastran a sus respectivos aliados -Navarra Suma yForo de Asturias, por un lado, y EH Bildu, por el otro, Snchez tendrá dificultades para llevar a cabo su plan. Y, por el momento, ninguno de ellos está dispuesto a facilitarlo firmando lo que consideran un contrato de membresía elaborado a puerta cerrada enLa moncloa.

Si la incomodidad continúa creciendo, el bloque de no, esta vez, podría alcanzar 171 escaños e incluso más si PNV y Ciudadanos, más dispuestos a reconciliarse con el Gobierno, ven que sus demandas no son satisfactorias, que sus propuestas son desobedientes, que no hay diálogo, esa ideología tiene iniciativas y que Snchez, con el único comando, enmascara, como creen los nacionalistas e independentistas, una reciente generalización de poderes.

Los nacionalistas pueden considerar tentador revertir el proyecto del Gobierno para que, de esta forma, la gestión sanitaria de la pandemia y el proceso de recuperación de la actividad económica caigan en manos de las comunidades autónomas.

lospopularAyer emitieron una advertencia seria en la sesión de control al gobierno. Pablo Casado acusó a Snchez de mentirle a los españoles, aprovechando la crisis para avanzar en una agenda radical e ignorando a la oposición.

Miente cuando dice que quiere estar de acuerdo con su corazón con una oposición que tiene que enterarse nuevamente en la televisión sobre sus planes para reducir y extender el estado de alarma. ¿Esa es la normalidad democrática con la que quieres actuar aquí ?, le pregunté después de escupirle: ¡Haz el ridículo si quieres pero no nos pidas que lo hagamos contigo!

En Gnova, las fuentes consultadas continúan dejando en el aire el apoyo de sus 88 diputados para la nueva extensión del estado de alarma. Aseguran que analizarán en detalle los términos del decreto que se aprobará el próximo martesConsejo de ministros, antes de tomar una decisión final, pero están cansados ​​de esperar a que Snchez levante el teléfono y ponga en práctica su reiterado llamado a apoyarse en los hombros y llegar a un consenso.

Del otro lado del hemiciclo, los nacionalistas que votaron por la moción de censura de Pedro Snchez se están acercando cada vez más al no y algunos ya se han decidido por ella. Junts per Catalunya ya se movió hacia el rechazo hace semanas porque considera que el Gobierno invade los poderes regionales. ERC, Bildu y el PNV, por su parte, han estado apoyando o permitiendo con su abstención las diferentes extensiones presentadas, pero cada vez con una postura más crítica y distante.

Gabriel Rufin, del ERC, lo dijo ayer en sesión plenaria con toda claridad: el Gobierno debería reflexionar sobre si quiere mantener el espíritu de los 180 votos de la moción de censura. Rufin exige que el gobierno dialogo, informe y comprenda con ERC y con el resto de los grupos. Son ya 47 días de estado de alarma, ya son 47 días sin competencias y, sobre todo, 47 días sin diálogo, sin consenso, sin coordinación, aprendiendo sobre cosas a través de conferencias de prensa, Rufin le dijo al Ejecutivo de Pedro Snchez.

Ya en la discusión de la tercera extensión del estado de alarma, Rufin advirtió que su grupo estaba más cerca del no que nunca, aunque en esa votación se abstuvo. Enfoques similares a los del ERC incluyen el PNV, Bildu y el BNG, que totalizan 25 votos.

Esta vez, el PNV no ha garantizado su voto para la extensión. Fuentes del Grupo Vasco explican que van a presentar propuestas de resolución por primera vez para modificar lo que propone el Gobierno. El PNV requiere un diálogo leal con el Ejecutivo vasco al implementar las medidas. Los nacionalistas aceptan el comando único, pero solicitan que se ejerza en cooperación con Vitoria y respetando sus poderes.

A medida que los nacionalistas se alejan del Gobierno, Ciudadanos continúa extendiéndose para apoyar la extensión y la desescalada. Pero, como advirtió ayer su portavoz adjunto, Edmundo Bal, la mano extendida no es un cheque en blanco.

Hasta ahora, Cs ha votado a favor de las extensiones, pero desde arribanaranjaExigen que el gobierno cambie el unilateralismo para el diálogo y la improvisación para el consenso. Arrimadas ha exigido que Snchez tenga en cuenta a Cs porque no está dispuesta a brindarle apoyo a cambio de nada y, por lo tanto, encubrir los enormes errores que considera que está cometiendo el gobierno.

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