El Tesoro vincula en breve los gastos de los Ministerios hasta tener nuevos Presupuestos | Economía

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El Gobierno ha decidido colocar la cerradura en la casilla pública y dejar la llave en manos del Tesoro, para contener el déficit y reservar recursos para cuando se promueva el Presupuesto General de 2020, que formalmente no puede comenzar a procesarse hasta al menos hasta el mes de marzo.

Esto se incluye en una disposición del Ministerio de Finanzas, publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE), en la que se anuncian “medidas de gestión del gasto público para garantizar que, en el escenario de extensión del Presupuesto del Estado vigente en el año 2019 a 2020, el proceso de reducción del déficit público continúa, garantizando así el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria y la regla de gasto actual ”. Aunque esto ya se ha hecho para otros años, la orden ministerial también establece “ciertos controles en la ejecución del gasto” público “para evitar una alta ejecución de créditos presupuestarios antes de la aprobación de la Ley General de Presupuestos del Estado para 2020”.

Las medidas anunciadas ayer, que desarrollan la decisión de extensión del presupuesto adoptada por el Consejo de Ministros el 27 de diciembre, incluyen “la obligación de los departamentos ministeriales de enviar al Ministerio de Finanzas un calendario semestral en el que todas las acciones que planean comenzar en 2020 “, Y debe presentar el plan para los primeros seis meses” antes del 10 de febrero “y” el del segundo semestre del año antes del 30 de junio de 2020, a menos que lo apruebe el Presupuesto General del Estado para 2020 con fecha anterior “.

“El calendario debe ser aprobado por el Secretario de Estado de Presupuestos y Gastos, dependiente del Ministerio de Hacienda”, y los Ministerios no pueden promover medidas no contempladas en estos planes. A partir de ahí, el departamento encabezado por María Jesús Montero, Ministra de Finanzas y portavoz del Ejecutivo, establece un límite de gasto general del 50% de los fondos asignados, un umbral que los ministros solo pueden superar con su autorización expresa.

Este protocolo de prudencia presupuestaria regirá hasta la aprobación de nuevas cuentas para el año fiscal 2020, que no pueden comenzar a procesarse antes del mes de marzo. Esto se deriva de la orden ministerial del Tesoro, publicada en el BOE el martes pasado, que rige el diseño de las nuevas cuentas. Más allá de marcar los objetivos presupuestarios, o su aspecto feminista y ambiental, el texto indica que los centros de gestión de la entidad pública deben presentar sus propuestas de nuevas cuentas al Tesoro “antes del 20 de febrero de 2020”. Es decir, hasta entonces los pasos previos necesarios para comenzar a articular el Proyecto de Ley de Presupuesto no se habrán completado. Además, el documento indica que los proyectos de inversión que se financiarán con fondos de la Unión Europea pueden comunicarse “antes del 27 de febrero”, por lo que las fuentes oficiales confirman que los artículos de las cuentas no comenzarán antes de que venza el plazo. .

En cualquier caso, se espera que la presentación del plan presupuestario 2020 se retrase más allá de esa fecha, teniendo en cuenta los pasos anteriores pendientes. Primero, el Ejecutivo ha iniciado una negociación con la Comisión Europea para tratar de flexibilizar la actual senda del déficit y así ganar cierto margen de gasto. Una vez que se llegue a un acuerdo, el Tesoro convocará a los consejeros regionales de la sucursal a dos Consejos de Política Fiscal y Financiera para presentar tanto la ruta como el límite de gastos.

Posteriormente, ambas magnitudes serán llevadas al Congreso y al Senado para su aprobación. Una vez que se complete esta parte, el Tesoro ya podría presentar el Anteproyecto de Presupuesto, aunque Montero ha avanzado que no lo llevará al Parlamento hasta que tenga suficiente apoyo para avanzar, evitando así que las cuentas se registren como sucedió en 2019 Renovación de la mayoría La investidura para aprobar las cuentas requerirá la abstención de ERC, que a su vez dependerá del progreso de la mesa de diálogo sobre la secesión de Cataluña.

Para evitar la presión del calendario, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha dado a conocer anunciando que aspira a aprobar los Presupuestos antes de que finalice el verano, aunque la intención es intentar hacerlo antes.

Las pensiones y el desempleo están fuera de los límites.

Pagos recurrentes. Las nuevas medidas de control del gasto público anunciadas ayer por el Ministerio de Finanzas afectarán explícitamente a “cada uno de los Ministerios”, así como a “cada uno de sus organismos autónomos” y “cada una de sus entidades con un presupuesto limitado”. Todos ellos deberán informar a la Ministra María Jesús Montero con anticipación sobre sus planes de gastos semestrales y someterse a las limitaciones de inversión que impone cuando proponen programas que exceden el 50% de su asignación presupuestaria. Sin embargo, la orden ministerial publicada ayer en el BOE establece una serie de excepciones de gastos que, debido a sus peculiaridades y recurrencia, estarán exentas del estricto control impuesto por el Tesoro. Estos son básicamente los fondos para el financiamiento de pensiones y otros beneficios que dependen de la Seguridad Social, clases pasivas, seguro de desempleo o beneficios sociales. Tampoco se verán afectados los recursos relacionados con la atención médica o las transferencias internas realizadas entre entidades con el mismo presupuesto limitado. Por supuesto, el Gobierno ya ha comprometido 4.700 millones de euros en el aumento de pensiones y salarios públicos.

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