January 23, 2020

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El truco para eliminar la piel de calabaza más fácil | Buena vida

Para la generación de GBS, la calabaza será para siempre la amada Ruperta de 1,2,3. O un fracaso en las perspectivas románticas (para ser dado calabazas) los millennialsEn cambio, lo asocian con Halloween. Ambos pueden traer a la mesa esta cucurbitaceae relacionada con el calabacín y la berenjena, pero también con el melón y la sandía.

Una calabaza lustrosa tarda unos cinco meses en desarrollarse completamente. Se lleva bien con el frío, así que su mejor temporada en españa es verano y principios de otoño. Por cierto, nuestro país es el primer productor europeo de calabaza, según Eurostat: 115,000 toneladas en 2017. Las que se encuentran en invierno, posiblemente de invernadero o importación, especialmente de China, India, Egipto o México.

Existen diferentes variedades. La más famosa es la Cucurbita Máxima: pulpa redondeada, grande y naranja. Perfecto para purés, para asar e incluso para hornear. Otro habitual es el maní o sapayo, alargado, pulpa de naranja y perfecto para hacer puré. El cabello de ángel, por otro lado, es de piel verde y está lleno de hebras blancas que, cuando se cocinan, se convertirán en ese dulce y dorado elemento de confitería. Otras especies son simplemente decorativas, ya que su pulpa es escasa. Es el caso del sombrero o turbante.

No desprecies lo feo

La naturaleza generalmente crea formas caprichosas con la calabaza, sin afectar su sabor. No se guíe por el formulario y los detalles: busca piezas con piel intacta y firme al tacto. Mucho mejor si mantienen el pedúnculo: mantendrán la humedad interior por más tiempo.

Si bien no está abierto, durará incluso meses en la despensa. Una vez abierto, se echa a perder en menos de una semana y hay que ponerlo en la nevera. Dadas sus dimensiones, hay copias de 30 kilos o más, es común comprarlo en porciones. Guárdelos en el refrigerador cubierto por una película de plástico y consúmalos en una semana. También puedes congelarlo: córtalo en pequeñas porciones, escóndelo y ponlo en un recipiente protector. Frozen durará un mes.

Buena vista garantizada

La calabaza hervida solo tiene 12 calorías por cada 100 gramos. Proporciona 2,1 gramos de carbohidratos y 0,5 gramos de fibra soluble. También destaca el contenido de mucílago, una sustancia viscosa naturalmente presente en algunos vegetales con una acción protectora de la mucosa gastroduodenal.

Su punto fuerte es la vitamina A (en forma de carotenoides): 159,17 microgramos. En otras palabras: la quinta cantidad diaria recomendada de esta vitamina (entre 700 y 900 microgramos), que Contribuye al mantenimiento de la piel, la visión y las membranas mucosas., en condiciones normales, además de ser clave para el sistema inmune.

Con o sin piel?

La pulpa es la parte de la calabaza que se consume mejor, pero la piel es un nutriente seguro. Eso en papel. En la práctica, algunas variedades no lo permiten, porque la piel es demasiado leñosa y difícil de masticar. Corte la pulpa en trozos pequeños sin pelar y hornee en un recipiente con zanahorias, cebollas, especias, al gusto y aceite de oliva virgen durante 40 minutos a 180 ° C. Después de ese tiempo, úselo como guarnición o tritúrelo para lograr un delicioso crema.

Cocinar con piel no es habitual. Y aquí viene la tortura de la calabaza: pélala sin cortar un dedo. Un truco es póngalo entero, si el tamaño lo permite, o en trozos, en el microondas durante 3 a 4 minutos. Corta la parte superior e inferior y haz pequeños agujeros con un tenedor extendido por toda la piel. Una vez que se enfríe, puede quitarlo fácilmente con un cuchillo o un pelador.

No tirar las semillas. Tírelos y déjelos como aperitivo o, una vez pelados, para acompañar la ensalada o ensalada. Contienen 30.3% de proteína, 6 gramos de fibra y una pizca interesante de ácidos grasos (ácido linoleico, omega-6 y omega-3).

De sopa a papas fritas

Además de las sopas o purés tradicionales, su sabor suave y dulce en forma de relleno de ravioles se está utilizando cada vez más; verduras salteadas; Guisos de ‘calabaza’ con champiñones salteados; o chips crujientes al horno. La combinación aromática perfecta es simple y muy mediterránea: un chorrito de aceite de oliva virgen monovarietal Arbequina lo revalorizó con matices amargos y picantes.

El chef Joseán Alija va más allá. Propone hacer una salsa verde con semillas ligeramente tostadas, con perejil, albahaca y queso curado, para darle un toque ácido. Este puré mejora el sabor de los platos de merluza. Con las pipas también preparas un helado o una intxaursaltsa (crema de nueces similar a las natillas típicas en el País Vasco). Las hebras de la calabaza incrustadas en un concentrado de merluza con un toque picante proporcionan el punto exacto de jugosidad al plato.

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