Estas nuevas tecnologías pronto responderán a nuestras preguntas más importantes sobre el universo.

En 1900, según cuenta la historia, el destacado físico Lord Kelvin se dirigió a la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia con estas palabras: "No hay nada nuevo por descubrir en la física ahora".

Qué equivocado estaba. El siglo siguiente cambió por completo la física. Una gran cantidad de descubrimientos teóricos y experimentales han transformado nuestra comprensión del universo y nuestro lugar dentro de él.

No esperes que el próximo siglo sea diferente. El universo tiene muchos misterios que aún quedan por descubrir, y las nuevas tecnologías nos ayudarán a resolverlos en los próximos 50 años.

El primero se refiere a los fundamentos de nuestra existencia. La física predice que el Big Bang produjo cantidades iguales de la materia de la que está hecho y algo llamado antimateria. La mayoría de las partículas de materia tienen un gemelo antimateria, idéntico pero con la carga eléctrica opuesta. Cuando los dos se encuentran, se aniquilan entre sí, con toda su energía convertida en luz.

Pero el universo de hoy está hecho casi completamente de materia. Entonces, ¿dónde se ha ido toda la antimateria?

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) ha ofrecido una idea de esta pregunta. Choca protones a velocidades inimaginables, creando partículas pesadas de materia y antimateria que se descomponen en partículas más ligeras, varias de las cuales nunca antes se habían visto.

El LHC ha demostrado que la materia y la antimateria se descomponen a tasas ligeramente diferentes. Esto va en parte, pero no en absoluto, a la manera de explicar por qué vemos una asimetría en la naturaleza.

El problema es que, en comparación con la precisión a la que están acostumbrados los físicos, el LHC es como jugar tenis de mesa con una raqueta de tenis. Como los protones están formados por partículas más pequeñas, cuando chocan sus entrañas se rocían por todo el lugar, lo que hace mucho más difícil detectar nuevas partículas entre los escombros. Esto hace que sea difícil medir con precisión sus propiedades para obtener más pistas sobre por qué ha desaparecido tanta antimateria.

Tres nuevos colisionadores cambiarán el juego en las próximas décadas. El principal de ellos es el Future Circular Collider (FCC), un túnel de 100 km que rodea Ginebra, que utilizará el LHC de 27 km como una grada. En lugar de protones, los colisionadores aplastarán electrones y sus antipartículas, positrones, a velocidades mucho más altas que las que podría lograr el LHC.