Horacio Rosatti: "Si un juez tiene presión, debe denunciarla, si no, debe renunciar"

Horacio Rosatti: "Si un juez tiene presión, debe denunciarla, si no, debe renunciar"

¿Por qué decidió no almorzar con el presidente Macri junto con otros ministros de la Corte? ¿Fue un "golpe de estado" el reemplazo de las autoridades judiciales que llevó a la salida de Ricardo Lorenzetti? ¿Los jueces tienen que pagar ganancias? ¿Hay abuso de las cárceles preventivas? Estas fueron algunas de las preguntas que respondieron Infobae El ministro de la Corte Suprema de Argentina.

Horacio rosatti acaba de publicar un ensayo sobre la belleza, el bien y la discriminación que se basa en su pasión por la novela "Frankenstein, el moderno Prometeo" de Mary Shelley. "Este texto nació de la observación de niños que no hacen la asimilación que los adultos hacen entre lo feo o lo que se considera feo en un determinado momento de la sociedad, con lo malo y lo bello con lo bueno", explica Rosatti. . En este conjunto de ideas, se describe la razón de las miradas arbitrarias de nuestra sociedad que pueden determinar comportamientos como el acoso escolar.

En una extensa charla, el magistrado abordó otros temas de actualidad. Aquí, sus definiciones y la entrevista completa:

-El reemplazo de las autoridades de la Corte que experimenté como algo natural. Hablé con cada uno de ellos y le expresé a uno de ellos que no iba a votar y a otro le expresé que iba a votar antes del acuerdo que decidimos

-El tema de la fórmula de ajuste de pensión está en la agenda de la Corte. Si hay mayorías, saldrá este año.

-En el tema de la prisión preventiva notamos un trato desigual. Por qué este sí y otro no.

-Si el juez tiene una presión, sea cual sea, política, económica, mediática, debe denunciar, y si no, debe renunciar. Si se considera que no está en condiciones, debe renunciar. Porque esto no es por carácter suelto.

-Lo que un juez no debe hacer es cobrar el sueldo y luego decir "No fallé durante 8 años porque me sentí presionado". No te sentiste presionado para no cobrar el sueldo.

-En el año 2006 como juez de la corte voté el caso Gutiérrez, con la ley actual en ese momento dije que los jueces tenían que pagar el impuesto sobre la renta. Ahora la ley cambió.

– Curiosidad literaria: ¿cómo nació la idea de pensar en Frankenstein y traducirla filosóficamente?

– Por el efecto del look. Es decir, vi que los niños muy pequeños, que aún no están integrados en la sociedad, no están asumiendo las pautas culturales que tenemos, no hacen la asimilación que hacen los adultos entre lo feo, o lo que se considera feo en un momento particular en sociedad – con lo malo, y lo bello con lo bueno. No tienen el sentimiento de repulsión o disgusto que podemos tener sobre algo. Y al releer a Frankenstein, que lo había leído cuando era muy joven, vio que, también en la novela, la mirada del niño es una mirada que permite la comunicación, que no genera rechazo. Eso no genera exclusión. En contraste, la mirada del adulto es una mirada diferente. Creo que ese prejuicio, esa conexión, lo que llamamos el aspecto estético (porque es estético y ético al mismo tiempo), esa traducción de decir "No me gusta esto, es desagradable, es desagradable, malo, es éticamente malo "está en todos Creemos que el prejuicio estético en formas más sutiles, como el acoso escolar y otras manifestaciones, todavía está latente en nuestra sociedad. Luego, el monstruo, que también, en 200 años que se cumplen en este año desde que se escribió la novela, ha pasado por diferentes alternativas, ha sido llevado al cine, ha sido ridiculizado, la gente lo ha tomado como un objeto de consumo. Nos marca, más bien como un espejo: ¿quiénes somos como sociedad? Y creo que podemos verlo bastante reflejado en cómo lo tomamos. Creo que es un gran mensaje que esta novela nos deja y otro es el tema de los límites de la ciencia, porque hace 200 años, cuando se escribió esta novela, pensar que un hombre artificial podría construirse, que un hombre podría construirse La base de los restos de otros que habían muerto era un tema de ciencia ficción. Hoy no lo es. Hoy debatimos en sociedad sobre trasplantes de órganos y todo esto lleva la novela a debate, a nuevas lecturas, y todo lo que me ha apasionado. Luego decidí actualizar algunos trabajos que tenía que llevarlos a este ensayo y el próximo año publicaré otro con otro ícono de cultura popular vinculado a otro tema y en el año 2020 haré un tercero para cerrar esta trilogía.

-Aparte de tener una profunda vena filosófica, su libro es casi un ensayo de crítica de cine, abarca todas las versiones de Frankenstein. ¿Eliges uno en particular?

-Los dos de James Whale de los años 30. El Frankenstein de Boris Karloff, el maquillaje de Jack Pierce y la novia de Frankenstein con Elsa Lancester, creo que son dos piezas muy engañosas, porque el monstruo termina cremado en uno de ellos, cuando en el libro termina yendo al El polo norte y no sabemos si va a morir o no. El cerebro del monstruo es el cerebro de una persona mentalmente disminuida en la película y por eso es muda, no hay nada que ver en el libro en el que intenta comunicarse, pero creo que son dos obras maestras. Hoy, cuando decimos Frankenstein, tenemos la cara de Karloff. Creo que son las versiones más exitosas.

– Al leer su ensayo, se toma en cuenta lo que le sucedió al lector adolescente cuando publicó este libro en el siglo XIX o cuando hoy en día, donde la subrogación implica la elección de un donante y el monstruo está más cerca. El monstruo no es una creación de fantasía del escritor, es la realidad. ¿Sientes que has avanzado al límite de cuestionar cuánto puede crear la ciencia? ¿Cuánta ciencia puede ser un nuevo dios?

-Creo que sí. Y el subtítulo de la novela, que es el moderno Prometeo, es actual. Es decir, el que desafía, de alguna manera, en este caso sería, para Dios, para los dioses en el caso de los griegos, crear vida, cuando asume que esto es mucho más misterioso y no puede ser reservado. Para el ser humano, persona. Bajo otra perspectiva, hoy podemos analizar esto en el sentido de cuán lejos puede llegar la ciencia, lo que se dice es esencialmente, la naturaleza humana puede distorsionarse. Y hasta qué punto puede la ciencia, por el contrario, salvar vidas, extender la duración de una vida, evitar el sufrimiento, los sufrimientos. Los autores actuales, como Yuval Harari, sugieren que en unos pocos años la vida promedio del ser humano superará los cien años. Y creo que tenemos que imaginar un mundo muy diferente al que tenemos hoy, y en el que creo que el debate filosófico va a ser fundamental. La construcción de un ser humano, no quiero decir artificial, que de alguna manera hace algo que hacen los seres humanos o hace algo que hacen los seres humanos es algo que, insisto, hace 200 años era ciencia ficción: hoy es y eso … Por eso creo que este libro es muy actual.

-Y tengo curiosidad por su carrera legal y como jurista, su opinión sobre una vieja discusión: ¿cuánto debería acompañar la norma al cambio social? ¿Si lo precede o sucede?

-La ley en general es un paso atrás de la realidad, excepto los momentos estelares. La declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que de alguna manera dicen que ahora todos somos iguales, antes que no, todos somos ciudadanos e iguales.

-De arriba a abajo…

– De arriba a abajo, y crea, de alguna manera, un mundo diferente. Si la norma no surge cuando la presión social es muy grande, ya veces hay un fallo judicial y luego la regla que viene a regular genéricamente algo que se dijo específicamente para un caso y que la realidad es necesaria o que la sociedad clama por ello. Así que creo que la Ley está retrasada, y hoy estamos en ese debate. El mismo debate sobre la eutanasia es un debate donde, dado que no hay una respuesta única, los países reaccionan de una manera diferente, los enfoques cambian, y donde las normas tienden a ser zigzagueantes, y algunas veces cuando la norma llega antes, el tiempo genera un desacoplamiento y cuando llega tarde genera mucha insatisfacción y poca confianza en el valor real de la ley.

Los que estamos en el mundo legal sabemos que la ley no transforma la realidad. Pretender eso me parece una utopía. En nuestro país estamos muy acostumbrados a decir "tenemos este problema: cambiamos la ley y se va a resolver". No, el problema no está resuelto. A veces sí, la ley acompaña la solución del problema, pero mágicamente este no es el caso. Esto es bastante latino: cambiamos la norma, cambiamos la realidad. Creo que eso no pasa.

– En el mejor de los casos lo ideal sería que lo acompañara.

-En el mejor de los casos.

Sentí, leyendo el libro, que era tu necesidad de profundizar en los problemas profundos en un país profundamente coyuntural como el que vivimos y el lugar donde te encuentras. Siendo un profesional de derecho constitucional y ahora ministro de la Corte, ¿cree que la idea de la República, el concepto de democracia liberal, el controlador de los poderes, goza de buena salud en nuestro país?

-No siempre. Esto no siempre se entiende. Sobre todo porque la relación con el poder judicial no siempre se entiende. De la terminología misma, donde dice "Ah, este es el Tribunal de …" y se nombra al Presidente de la Nación, por ejemplo, en el entendimiento de que la división de poderes debe darse de los poderes judiciales a los otros. Y el juez no puede ser un pensador libre que a través de una sentencia cambia una política pública porque le parece, o que se arrogan los derechos que las personas tienen a través de sus representantes en el Congreso, quienes son los que deliberan, los que profundizar. Siempre digo que no se puede depender de un tribunal de justicia cuando comienza la vida, cuando termina la vida y cuáles son las condiciones sustantivas de la calidad de vida. Que se discutan las consecuencias legales de todo esto en la esfera parlamentaria, donde el padre, la madre, el médico, el psicólogo, el joven, la longevidad y de allí sacan una conclusión. Una conclusión que será mayoritaria, que la mayoría en términos políticos no significa que alguien tenga un criterio de verdad y otros de falsedad, sino una calificación para tomar una decisión. No es eso porque hay mayorías, esto es lo verdadero y eso es lo falso, no. Las leyes del Congreso no son como las leyes físicas, como la Ley de la Gravedad. Uno puede derogar la Ley de Gravedad en el Congreso y la Ley de Gravedad seguirá existiendo. Lo que puede hacer es derogar la Ley de Renta y la antigua Ley de Renta no continuará existiendo. Me parece que el vínculo entre los poderes no siempre se entiende, de ambos lados: de los poderes representativos al judicial, y del Poder Judicial a los poderes representativos, lo que hace que la madurez de un sistema esté presente. Que hay problemas políticos sin prejuicios, que el juez, mi profesor constitucional, quien fue Germán Vidal Campos, dijo que "no todo lo que te gusta es inconstitucional" y que a menudo ves leyes que no te gustan en el trabajo, que parecen haber sido un error . De ahí que ser inconstitucional es otra cosa.

– Esta semana tuvimos el debate sobre la participación del Presidente y el Vicepresidente de la Corte en un almuerzo con el Poder Ejecutivo en el que no participó, ni tampoco los Ministros Lorenzetti y Maqueda. ¿Puedo preguntarte por qué no participaste?

-Hablamos de ello en un acuerdo. Fue una invitación del Presidente que no pudo ser rechazada y pensamos que era correcto que hubiera una representación institucional del Presidente y el Vicepresidente, pero no una representación de los cinco Ministros a los que fuimos invitados. Me parece que esta forma estaba circunscrita a una forma más protocolar y dejamos a salvo, más allá de las interpretaciones posteriores, las características de ese encuentro. No creo que la intención de nadie fuera comprender que podría haber habido una comunicación de una naturaleza que no correspondía, ya que el Tribunal Supremo tuvo que resolver muchos problemas relacionados con los intereses del Gobierno.

– Es decir, fuiste invitado pero se decidió que, formalmente, eras Presidente y Vicepresidente.

-Exactamente, y eso lo decidimos en el acuerdo antes del almuerzo del martes.

– ¿Te afectaron los comentarios que se hicieron después?

– No me afectan, creo que los cinco nos conocemos, y creo que está claro lo que se pretendía, y creo que fue una salida decente en el contexto en el que nos vimos, porque la invitación también tenía Se ha dado a conocer porque se ha realizado con varias semanas de antelación. Entonces las interpretaciones son libres, me parece bien. Pero en el marco de posibilidades que tuvimos, fue la decisión más correcta que tomamos.

-Lo viví naturalmente, personalmente, solo puedo hablar de mí mismo. Sabía que había dos candidatos, los cinco sabíamos que había dos candidatos. Hablé con cada uno de ellos y le expresé a uno de ellos que no iba a votar y al otro que expresé que iba a votar antes del acuerdo que decidimos, con el cual cada uno de los candidatos sabía lo que iba a ser. mi decisión. Fue la primera vez que tuve un cambio de autoridad y lo experimenté, la verdad, como algo normal, natural. En un cambio de autoridad con el que hablas antes, dices lo que piensas, "mira, te apoyaré", "no te apoyaré", "te apoyaré en esto", y luego Ir y decir lo mismo en el acuerdo, una firma acordada se firma. No había habitaciones intermedias, ahí termina, y las autoridades asumen. Sé que para muchas otras personas no fue así, pero todos reaccionan de acuerdo con su experiencia de vida, también. A la edad de treinta años fui alcalde de mi ciudad, luego fui secretario general del gobierno y más tarde fui ministro de Justicia. Para mí esto no es un ruido, un escándalo: uno está acostumbrado a cosas que son mucho más fuertes que un debate, una discusión de las autoridades de un órgano compuesto por cinco miembros.

-Habrá leído sobre "fue un golpe d & # 39; état"

-Sí, bueno, como dijo Fayt: "Los hechos son sagrados". Estaba diciendo El guardián Hace más de cien años: "Los hechos son sagrados, las interpretaciones son libres". Todas las interpretaciones me parecen buenas. No es que los tome con ironía, que no los entiendo y que no los entiendo: puedes compartirlos o no, pero creo que debes acostumbrarte a que las autoridades se renueven cada tres Años y puede haber más o menos pujas, debate, puedes ser más o menos parejo, pero no sucederá más que eso.

-¿Cómo vive el Dr. Rosatti, siendo Ministro de la Corte, la judicialización extrema de los hechos que son característicos de las otras potencias, y que la Corte -como último órgano de control- se encuentra en la situación de tener que decidir cuestiones de jubilación? ¿Tasadores, propios de la administración y no del Poder Judicial?

– Creo que la línea entre lo político no judicial y lo judicial se está ejecutando en ambas direcciones. Tanto porque el judicial a veces lo maneja, como porque lo ejerce el poder político representativo. Tiendo a creer que cuando se procesan cosas que, en principio, uno diría: "Esto debería haberse resuelto en otra área", eso implica un fracaso de la política. Lo vemos muchas veces. Y a veces una ilusión de la responsabilidad de los poderes representativos que tienen la competencia constitucional para decidir, pero puede ser más conveniente proyectar la solución de un problema que no es el judicial. Estamos bastante acostumbrados a eso y uno tiene que analizar el fondo de la solución, el procedimiento por el cual se llegó a él, si el procedimiento es correcto, es decir, correspondía a una ley y era una ley, si correspondía a un decreto y era un decreto, si existían las mayorías necesarias: uno analiza la sustancia y, dentro de la sustancia de la decisión, debe ser muy prudente. Una cosa es la decisión en sí misma que toma un cuerpo competente, y otra es si afecta los derechos humanos fundamentales. Si no afecta los derechos humanos fundamentales, queda dentro del margen de discreción. Si afecta los derechos humanos fundamentales de manera sustancial, podemos, al invocar la Constitución, influir en ella. Lo que Judicial no puede hacer es decir: "Esta decisión afecta, toma ésta". No puedo decirle al legislador cómo tiene que legislar, lo que puedo decir es que lo que hizo está mal porque viola la Constitución. No pretenda reemplazar al legislador ni reemplazar al Ejecutivo. A veces hay incomprensiones de ambos lados. A veces, un legislador o el Ejecutivo dicen "Los jueces se dispusieron a legislar", y en este lado usted puede decir "porque no legisló". Alguien tiene que resolver esto. Al final, lo que no creo desde el punto de vista del Poder Judicial es que tenemos un poder que la sociedad nos da directamente para corregir las decisiones de los poderes políticos. Es decir, no somos un poder de contraparte, somos un poder estatal. Todos los poderes toman decisiones que pueden favorecer a las minorías, los tres poderes pueden ser contra-mayoritarios. Una ley del Congreso que otorga un plus de derechos razonables a una minoría, a un sector vulnerable, también actúa de manera contraria. A veces escuchas que "tenemos el mandato de corregir las cosas". No, no tenemos eso. Lo que tenemos es la posibilidad de descalificar una decisión concreta porque perjudica a la Constitución.

– Sin invadir el área de prejuicio, ¿es cierto que la Corte tiene una agenda para fallar en el caso de la fórmula de pensión?

– Está en la agenda, sí.

-Estoy preguntando por este año.

– Si es la mayoría, seguro que sale este año. Estamos votando Como en todos los temas: si se alcanza la mayoría, votamos por ella.

– ¿Cómo vive lo que algunos creen que es un cambio, sin entrar en ningún caso en particular, en los métodos de aplicación de la detención preventiva en asuntos penales? Algún título como abuso de prisión preventiva.

-Vamos a tener que resolver ese problema y seguramente lo vamos a hacer. Lo que me importa en estos asuntos es que la regla es par. No es simple eso. Desde el entendimiento general, es simple para un juez. Debería ser simple para un juez. No por la cara del cliente, ni por la ideología, ni por la notoriedad, que son los factores que uno ve. "¿Pero por qué hicieron esto en este caso?" A veces se dice que hay cientos de otros casos que no tienen notoriedad y que tienen un tratamiento diferente. O bien, estos dos casos son los mismos, pero este tiene una ideología de la derecha y este de la izquierda, va de un lado a otro en las mismas circunstancias. Estamos muy atentos a eso, cuando debemos resolverlo no sucede, pero debemos estar muy atentos porque, la verdad es que la posibilidad de un tratamiento desigual siempre está ahí. Y a veces se presenta o proyecta con la gestión de los tiempos nada más. El manejo del tiempo, la ideología, la notoriedad son factores que no pueden hacer que una cosa se diga en términos de detención preventiva y otra en muchos otros temas … Una cosa para algunos y otra para otros, porque nuevamente estamos en el trato discriminatorio. .

-La sociedad no tiene que ser técnica, por qué esto si y éste, sea lo que sea. El sí o no de una prisión preventiva o procesamiento. Me parece que hay que ser claros ante la sociedad.

– Se advierte, digamos, posiciones extremas. En todos los ámbitos: político, económico, mediático. Excepto por el clima, aunque uno cambia los canales y dicen "Va a llover", "Hay sol". Aquí me dicen una cosa y aquí me dicen otra. Mi madre, que tiene 91 años, me dice "¿Qué canal debo ver?" y yo digo, "mira un poco en absoluto". A ella le gustan mucho los programas políticos: míralos todos y saca tus propias conclusiones.

-¿Influye un juez en la discusión mediática?

-No debería influir. Absolutamente. El juez tiene independencia, estabilidad, garantía, un salario razonable (más que razonable, decente), luego tiene los atributos y las condiciones para que no influya. Por eso digo, si el juez tiene una presión, sea cual sea, política, económica, mediática, debe denunciar, y si no, debe renunciar. Si consideras que no estás en condiciones, debes renunciar. Porque esto no es por carácter suelto. Lo que no debe hacer es cobrar el salario y luego decir: "No fallé durante 8 años porque me sentí presionado", pero no se sintió presionado para no cobrar el salario, ¿no es así? Entonces eso es inaceptable. La única presión sobre la que estamos, y quiero poner el foco especialmente, porque es una presión nueva, porque hay una simetría muy fuerte entre la presión y el ejercicio de la función judicial, está en el narcotráfico. Aquí necesitamos un compromiso de toda la sociedad y de todos los poderes del Estado para que cada uno pueda decir, y no solo decirlo, sino también marcar su comportamiento en qué lado está y me refiero a los ataques que han tenido lugar en Rosario y muchas otras provincias de Santa Fe y la ciudad también. Ahí nos enfrentamos a una amenaza muy fuerte de un personaje diferente al que podríamos estar acostumbrados, digamos, a ver o leer. Esto es algo diferente y mucho mayor.

-Voy a arriesgarme a que me sea imposible responder porque podría incurrir en prejuicios, pero él habló sobre los salarios. ¿Cómo tomó la discusión en torno al pago de los jueces & # 39; ¿Ganancias?

-He tenido una posición sobre ese tema. En el 2006, como juez de la corte, voté por el caso Gutiérrez, con la ley actual en ese momento dije que los jueces tenían que pagar el Impuesto sobre la Renta. La ley cambió, y ahora estamos en la discusión sobre la nueva ley, constitucionalidad o no. Es probable que antes de fin de año fracasemos en ese caso, por lo que no puedo decir más, pero siempre he tratado de atenerme a lo que dice la ley: tienes que pagar, tienes que pagar. La ley dice que hay que pagar por tanto … Intento someterme a lo que dice la ley porque supone que está precedido por un debate donde se analizaron todos estos temas.

– ¿Puedo preguntarte la edad?

-Es joven. Tiene 13 años como Ministro de la Corte. ¿Te imaginas terminar tu carrera como jurista en la Corte?

-Sin protección para continuar …

-No, ya voté el caso Schifrin, así que a las 75 me voy. Eso es seguro.

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