La EMA autoriza dividir cada dosis de la vacuna contra la viruela del simio en cinco | Sociedad

Las pocas dosis que España tenía para hacer frente a la viruela del simio se han multiplicado este viernes por cinco. La cantidad de medicamento sigue siendo la misma, pero La Agencia Europea de Medicamentos ha autorizado este viernes dividir cada vial en cinco inyecciones. Las 7.110 dosis que llegaron la semana pasada servirán ahora para proteger a 35.550 personas, ya sea con un primer o segundo pinchazo.

La decisión, idéntica a la adoptada la semana pasada por el regulador estadounidense, está motivado por la escasez de medicamentos: Solo Bavarian Nordic, una pequeña empresa danesa, fabrica vacunas de última generación, que están formuladas para la viruela tradicional, no para la viruela del mono. Cuando comenzó este brote, casi no tenía reservas y, aunque busca alianzas con otras empresas para acelerar la producción, no alcanza para cubrir la demanda mundial.

En este contexto, un ensayo clínico intentó cambiar el método de administración de la vacuna e inyectar una menor cantidad de principio activo. La investigación mostró una respuesta inmune similar con una quinta parte de la sustancia si se aplica por vía subcutánea en lugar de por vía intradérmica, como se hace ahora. En lugar de inocular los 0,5 mililitros de suero, se aplica 0,1, que tiene como contrapartida que suele provocar más reacciones adversas locales, como dolor alrededor del pinchazo. Es una medida excepcional y temporal, mientras dure la emergencia sanitaria y la escasez de vacunas continúa.

En España están indicados para contactos directos de personas infectadas y para la población con prácticas de riesgo, considerados como tales los hombres que mantienen relaciones sexuales con varias parejas masculinas. Aunque el virus no entiende de género ni de orientación sexual, y puede contagiarse a cualquiera que tenga un contacto muy cercano con una persona infectada, el nicho de transmisión está siendo actualmente este, con más del 98% de los casos registrados en todo el mundo.

Esto hacía que las dosis correspondientes a España en una compra conjunta europea fueran claramente insuficientes: unas 18.500 a finales de año. Incluyen los 5.300 que llegaron en un primer envío, 7.110 la semana pasada y otros 6.000 más o menos en el último trimestre del año.

Aunque es difícil saber el número exacto de personas que son candidatas a la vacuna, que son autoinformadas por quienes quieren recibirla, solo los infectados hasta el momento suman 5.792 personas. A sus contactos habría que sumar los que realizan prácticas de riesgo menores de 45 años (encima se supone que están inmunizados con la tradicional vacuna contra la viruela, que se dejó de inyectar hace poco más de cuatro décadas).

Para calcular cuántos son, Toni Poveda, activista LGTBI y director de Cesida, toma como base las aproximadamente 14.000 personas que reciben la PrEP, un tratamiento profiláctico que evita el contagio del VIH (no de otras enfermedades) y que utilizan las personas con perfil muy similar a los que tienen prácticas de riesgo para la viruela del simio. A ellos habría que sumar los que con estas mismas conductas no utilizan este medicamento, una parte de las 140.000 personas con VIH (que no toman PrEP y tienen varias parejas sexuales), los sanitarios que trabajan con los afectados y el personal de laboratorio, entre otros.

Además, cada uno debe ser inoculado con dos dosis, que son necesarias para completar el tratamiento. La escasez era tal que por el momento la estrategia se basó en dar una sola inyección, que se estima tiene una eficacia en torno al 30%, frente al 80% del régimen completo.

La decisión de dividir cada dosis en cinco permitirá llegar a más personas en riesgo y, si hay más oferta que demanda, inyectar segundas dosis a quienes ya tienen la primera.

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