La mejora del empleo aumenta la carga fiscal en España al máximo desde 2007 | Economía

El aumento en el número de trabajadores sujetos al pago del impuesto a la renta personal y el pago de las cotizaciones sociales llevó a un aumento en el Presión fiscal en España, que lo sitúa en su nivel máximo desde 2007. Específicamente, los ingresos fiscales totales, obtenidos de la recaudación de impuestos por las administraciones públicas española y europea más las contribuciones pagadas por la Seguridad Social, arrojaron una recaudación total de 425,394 millones de euros. , equivalente al 35,21% del PIB. Una dimensión, recogida en el informe de Avances del desempeño económico y financiero de las administraciones públicas. recientemente publicado por el Intervención general de la Administración del Estado. (IGAE), que España no había alcanzado hace 11 años.

El aumento representa un avance de 0,74 puntos comparado con el 34,47% de la presión fiscal registrada en 2017. La cifra deja atrás el 30,6% que cayó en 2009 después del brote de la crisis. Genial Recesión, lo que significó una reversión del peso de la colección afluente En los niveles de 1986. La marca recuperada, en cualquier caso, aún está lejos del máximo histórico alcanzado en 2007, cuando se situó en el 36,7%.

El IGAE explica que el aumento de la carga tributaria se debe a la evolución de las diferentes fuentes de ingresos. Por un lado, debido al aumento de 0,51 puntos en los impuestos sobre la renta y la riqueza, que contribuyen con el 10,68% de la carga fiscal, gracias en particular al avance en la recaudación de fondos. IRPF (7,76% del total). los citas social, a su vez, crecerá 0,15 puntos (hasta el 12,42%), debido al "aumento en el número de Afiliado a la Seguridad Social "., y hasta un 1,4% y un 3% en las bases de cotización máxima y mínima, respectivamente. A su vez, los impuestos sobre la producción y las importaciones aportaron 0,14 puntos extra (hasta el 11,96%), gracias a un aumento del 6% en los ingresos del IVA debido a la mejora del consumo nacional.

La recuperación del empleo en 2018, año en el que se crearon 566,200 empleos y el desempleo se redujo de 16.55 a 14.45% según el Encuesta de población activa (EPA), ha sido determinante en el aumento de la presión fiscal. El aumento en los contribuyentes y contribuyentes permitió aumentar los ingresos de los recursos fiscales en 5.80% año con año, lo que supera con creces el crecimiento nominal de la economía, de 3.59%, lo que provocó este aumento en el peso de los ingresos sobre el PIB, ya que Crece más que esto, califica al IGAE.

Ante la falta de confirmación oficial por parte de Eurostat, la Contraloría General española extrae los datos de la Comisión Europea para concluir que, a pesar del aumento de la presión fiscal en 2018, España sigue siendo el décimo país por la cola de todos los países. Unión Europea en este campo. El promedio de los 28 estados es de 40.3%, alcanzando 41.6% en el eurozona. En la parte superior se encuentran Francia (con una presión fiscal del 48,3%), Bélgica (47,3%) y Dinamarca (46%), mientras que las tasas más bajas son las de Irlanda (23,4%), Rumania (26,9%) y Bulgaria (30,2%). ).

En cualquier caso, debe tenerse en cuenta que el concepto de presión fiscal que se maneja aquí es equivalente a los ingresos fiscales que el Estado obtiene con respecto a toda su economía, no a la carga que sufre cada trabajador. En este ámbito, España es el segundo país europeo por la cola con un presión fiscal sobre el empleo del 21,3% (para una sola persona) en comparación con el 28,4% en promedio de los 23 países europeos de la OCDE.

Los planes fiscales de la gobierno socialista, que pretende reanudarlos después de invertir en el presidente Pedro Sánchez en las próximas semanas, incluye aumentar la carga fiscal al 37,3% del PIB para 2022. Si su estrategia no cambia, el Ejecutivo espera aumentar el impuesto sobre la IRPF y el ahorro de los ingresos superiores a 140.000 euros; creando nuevos impuestos sobre negocios digitales y transacciones financieras o estableciendo una tipo mínimo del 15% de impuesto sobre Compañías para evitar que las empresas, sujetas a una tasa nominal del 25%, terminen pagando por debajo de ese umbral.

Añadiendo el resto de ingresos fondos públicos, España obtuvo 469,538 millones en 2018. En el gasto público, la IGAE Incluye un incremento de 21,394 millones en el año a 499,520 millones, lo que representa el 41.3% del PIB. Como resultado, las cuentas públicas terminaron el año con un déficit De 29,982 millones, equivalente a 2.5% del PIB.

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