“La política monetaria del BCE en el centro de la guerra de jueces y el conflicto de soberanía”

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Tribuna. Rayo en el cielo ya nublado de la economía europea. El Tribunal Constitucional alemán, en una decisión dictada el martes 5 de mayo y de gran alcance para el futuro de la integración europea, criticó duramente la política de recompra de deuda pública del Banco Central Europeo (BCE).

Al hacerlo, desafió directamente a la autoridad del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que previamente había validado este programa con motivo de una pregunta preliminar formulada por estos mismos jueces alemanes. Tras la inminente “guerra de los jueces” y las consecuencias institucionales y económicas que implica, esta confrontación es, sin embargo, solo el resultado previsible, si no inevitable, de la santificación, en los tratados europeos, de principios particularmente precisos de gobernanza pública de la economía.

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Desde las famosas paradas Costa / Enel (15 de julio de 1964) y Internationale Handelsgesellschaft (17 de diciembre de 1970), mediante el cual el TJUE afirmó la primacía absoluta del derecho europeo sobre el derecho de los Estados miembros, incluso constitucional, plantea la cuestión de “Poder de la última palabra” entre jurisdicciones supremas nacionales y europeas.

Una confrontación inevitable

Tal como está, esta pregunta no puede encontrar una respuesta absoluta, ya que, desde el punto de vista interno de los Estados miembros y sus respectivas jurisdicciones constitucionales, los tratados europeos solo son válidos debido a su incorporación a la legislación nacional por ley, o incluso por Una disposición constitucional. Como tal, estos tratados permanecen sujetos en cualquier caso (incluso como último recurso) a la autoridad del tribunal nacional supremo.

Por lo tanto, nos encontramos en una situación en la que, dentro de la lógica legal respectiva de la Unión Europea y los Estados miembros, ¡todos se consideran legítimos para imponer su autoridad y sus decisiones! Sin ofender a algunos, esta situación es en realidad solo la traducción judicial del debate recurrente sobre la soberanía, que, por definición, no se puede compartir.

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En esta configuración, no podía descartarse el espectro de una confrontación abierta entre los tribunales supremos nacionales y europeos. Estamos ahi hoy. En el corazón de esto “Guerra de jueces” y este conflicto de soberanía: la política monetaria del BCE y sus consecuencias económicas. Más específicamente, es el programa de adquisición de valores del sector público (Programa de compra del sector público – PSPP), mediante el cual el sistema europeo de bancos centrales recompró parte de las deudas públicas de los estados miembros, que se encuentra en el visor del Tribunal Constitucional alemán.

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