“La sobreestimulación puede provocar vómitos y fiebre, pero hay poca comprensión”

Un estímulo es una pieza de información que entra a través de nuestros sentidos. De esta forma podemos ver, oír, sentir, oler y saborear estímulos. Normalmente, tu cerebro procesa estos estímulos sin que te des cuenta. Seleccionan la información que es importante y filtran los estímulos que no lo son. Cuando se sobreestimula, los estímulos no se procesan correctamente. Entonces puede experimentar muchos más estímulos de lo habitual o se necesita más esfuerzo para procesar los estímulos.

Síntomas de falla temporal

Las personas con sobreestimulación a menudo sufren dolores de cabeza, fatiga, estrés, disminución de la concentración, problemas para dormir, inquietud y un desbordamiento de emociones. En algunas personas esto conduce a una pérdida temporal del conocimiento, fiebre, vómitos o un ataque epiléptico.

La sobreestimulación también puede conducir eventualmente a la discapacidad y a una existencia completamente aislada sin esperanza ni perspectiva de mejora. Pero esto no tiene que ser el caso para todos.

Invisible

Debido a que no se puede ver desde el exterior si alguien está sobreestimulado, a menudo provoca malentendidos en su entorno. Alguien todavía se ve igual por fuera, pero las actividades diarias como trabajar, estudiar, llevar una familia o incluso cocinar y comprar de repente ya no funcionan.

Desafortunadamente, apenas existen tratamientos establecidos para la sobreestimulación. Por eso es importante que como sociedad mostremos más comprensión por las personas que tienen que lidiar con esto a diario y nos demos cuenta de que algunas personas pueden manejar más estímulos que otras.

Por: Guía Nacional de Atención

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