La tuberculosis no es la covid-19, pero también urgen sus vacunas

Se estima que la pandemia de covid-19 ha causado más de 6 millones de muertes en los últimos dos años. La investigación y desarrollo de vacunas contra esta enfermedad ha alcanzado un hito sin precedentes. En un tiempo récord, se desarrollaron varias vacunas, se estudiaron su seguridad y eficacia y se aprobó su uso.

Por otra parte, se estima que la tuberculosisuna enfermedad tratable con antibióticos, ha matado a más de mil millones de personas en los últimos 200 años. las bacterias Tuberculosis micobacteriana fue descrita por Robert Koch en 1882 como la causa de esta patología. Sin embargo, desde hace más de 100 años disponemos de una única vacuna que, además, no actúa frente a las formas respiratorias de la enfermedad.

A día de hoy la tuberculosis sigue provocando más de 1,5 millones de muertes al año, cifra solo superada (entre las enfermedades infecciosas) por el coronavirus en 2020 y 2021. Estas cifras, junto con aumento de formas resistentes al tratamientohace que la investigación de nuevas vacunas eficaces contra las formas transmisibles de tuberculosis sea más urgente y necesaria que nunca.

Dos vacunas a velocidades muy diferentes

Se estima que la pandemia de covid-19 ha retrasado el progreso en la lucha mundial contra la tuberculosis unos 12 años los último informe de la OMS concluye que en 2020, por primera vez en una década, los casos de esta enfermedad dejaron de caer en todo el mundo. Y lo que es más grave, ha disminuido su diagnóstico y tratamiento, con lo que esperamos un repunte de contagios y muertes por tuberculosis en los próximos años.

En este contexto, lo más preocupante son los casos de tuberculosis multirresistente que nos hacen perder la capacidad de tratar la enfermedad y volver a la era anterior a los antibióticos.

Si esto ocurre, dado que se transmite por vía respiratoria, podríamos tener en el futuro pandemias de tuberculosis drogorresistente con origen en países con alta incidencia de la enfermedad y fracasos en el tratamiento.

Según la organización STOP-TB, la inversión pública en vacunas contra la tuberculosis en 2019 fue del orden de un dólar por cada $1,000 de inversión público-privada en vacunas contra el coronavirus en 2021.

Esta inversión en inmunización frente al SARS-CoV-2 ha hecho posible que tengamos nueve vacunas para 2022 validado por la OMS para uso de emergencia y que otros 149 candidatos ya están en ensayos clínicos.

Para las primeras vacunas contra la covid-19, el tiempo entre su desarrollo y la autorización no duró ni un año. Durante este período se llevaron a cabo ensayos clínicos para determinar su la seguridad e inmunogenicidad y su seguridad y eficacia fueron probadas.

Vacunas contra la tuberculosis en ensayos clínicos

la única vacuna autorizado hoy contra la tuberculosis es BCG. Este tiene más de 100 años de uso por su protección contra formas severas en niños y la reducción de la mortalidad infantil. Es una de las vacunas más utilizadas en todo el mundo, pero confiere muy poca protección frente a las formas respiratorias transmisibles de la enfermedad.

BCG o bacillus Calmette-Guérin se deriva de una cepa de Mycobacterium bovis, que causó tuberculosis en las vacas. Hoy dia, 14 vacunas candidatas a la tuberculosis están en ensayos clínicos. Uno de estos candidatos es el MTBVAC español (de Vacuna contra Mycobacterium tuberculosis).

El largo desarrollo de MTBVAC

Entre los 14 candidatos a vacuna contra la tuberculosis, MTBVAC es el único basado en el patógeno Tuberculosis micobacteriana aislado de los humanos. lo hemos desarrollado en la universidad de zaragoza con el apoyo de diferentes programas marco de investigación de la Unión Europea.

En los más de 25 años de investigación y desarrollo de esta vacuna española (en colaboración con un gran número de centros de investigación internacionales) hemos comprobado que presenta una atenuación similar a la BCG, pero protege mejor que esta última en diferentes modelos animales.

Desde 2008, la Universidad de Zaragoza cuenta con un socio industrial, la empresa biofarmacéutica Biofabri. Es responsable del desarrollo industrial y clínico de MTBVAC.

En 2012 se inició el desarrollo clínico de la vacuna con una fase 1 para el estudio de seguridad e inmunogenicidad en adultos en Suiza. Además, en 2015, se llevó a cabo en Sudáfrica otro estudio de fase 1 de seguridad e inmunogenicidad en recién nacidos. Por ahora, ha completado una fase 2 en adultos y otra fase 2 en recién nacidos también en Sudáfrica.

Tras 10 años de investigación clínica, la vacuna española va a iniciar estudios de fase 3 en aproximadamente 7.000 bebés en Senegal, Madagascar y Sudáfrica en 2022. Así, se analizará la efectividad en diferentes centros durante los años que dure el proyecto, parcialmente financiado por la Unión Europea a través de la programa EDCTP y por Biofabri.

Se hará gracias a la colaboración de organismos internacionales como TBVI mi IAVIasí como el reciente acuerdo entre las empresas Biofabri y Biotecnología de Bharat, En India. Estos acuerdos buscan asegurar la distribución de la vacuna en más de 70 países del sudeste asiático y África subsahariana con alta incidencia de tuberculosis, entre ellos India, que declara más del 25% de los casos a nivel mundial.

¿Por qué necesitamos acelerar el proceso?

Todas estas organizaciones unen sus fuerzas con el desafío de buscar financiamiento y diseñar estudios de eficacia de MTBVAC en decenas de miles de adolescentes y adultos donde las formas transmisibles de tuberculosis pulmonar son más prevalentes. El objetivo es poder acelerar su uso en la población que más lo necesita.

La tuberculosis se puede curar con una combinación de medicamentos durante 6 meses. Tenemos que ser conscientes de que es una enfermedad respiratoria y transmisible. Si no logramos controlarlo a nivel mundial con una vacuna eficaz contra las formas respiratorias, la amenaza de una epidemia de cepas intratables siempre estará presente.

Si ha sido posible realizar los estudios de eficacia para el covid-19 en un tiempo récord, pensamos que también es posible acelerar estos estudios de las vacunas antituberculosas más avanzadas y disponer de nuevas que puedan ayudarnos a controlarlas en un futuro próximo . .

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