Las patadas de salud de año nuevo son geniales, pero su entorno también es vital | Dr. Robert Wright | Noticias de Estados Unidos

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miHacer ejercicio y comer mejor como parte de nuestras patadas de salud para el año nuevo es excelente, pero también debemos pensar más profundamente sobre el papel que juega el medio ambiente en nuestra salud. Como profesor de medicina ambiental, creo que esta es una nueva área de estudio emocionante que jugará un papel importante en el futuro de la medicina personalizada.

Considere esto, todos los días somos bombardeados con mensajes: genes que causan cáncer, suplementos que previenen la enfermedad de Alzheimer, dietas que previenen el asma, químicos que nos hacen subir de peso. Pero mientras los titulares proclaman con frecuencia nuevos hallazgos que “cambian el juego”, en los últimos 20 años en los Estados Unidos y Europa nuestro estado de salud como población se ha deteriorado seriamente. Las tasas de obesidad, diabetes, enfermedades cardíacas, cáncer y trastornos del aprendizaje continúan aumentando. La variación genética puede ser parte del rompecabezas que explica por qué nos enfermamos, pero claramente faltan piezas.

Después de todo, 20 años de aumento de la obesidad y la diabetes representan solo una generación. Si nuestros genes no cambiaron en los últimos 20 años, entonces nuestro entorno debe tener.

Los genes nunca funcionan de forma aislada. En cambio, determinan cómo reaccionamos a nuestra dieta, entorno social, entorno físico, infecciones y exposiciones químicas. El medio ambiente es la pieza faltante del rompecabezas.

El antiguo concepto de la naturaleza v crianza del siglo XX necesita ser redefinido, ya que la genética y el medio ambiente no compiten, trabajan de la mano, a veces para nuestro beneficio y otras para nuestro detrimento. La fórmula correcta es en realidad los tiempos de la naturaleza. En este momento, la parte fundamental de esa ecuación es en gran medida desconocida, pero eso puede cambiar pronto.

Exposomía: una nueva ciencia

Recientemente, ha surgido un nuevo concepto, la ciencia del "exposoma": la medición de todos los factores ambientales relevantes para la salud a lo largo de la vida.

La exposición es para nuestro entorno lo que la genómica es para nuestra genética. La mayor parte de lo que sabemos sobre el medio ambiente y la salud sigue siendo una "caja negra" que consiste en factores de riesgo aún por descubrir que con demasiada frecuencia atribuimos a la "mala suerte", es decir, porque no medimos la causa ambiental, el problema parece aleatorio.

Pero la mayor parte de lo que ahora entendemos sobre genética también fue una caja negra en el siglo XX.

Los médicos ven el papel del medio ambiente a diario, incluso si no les resulta claro que el medio ambiente es la causa. Por ejemplo, un niño con autismo desarrolla conductas opositoras combativas más frecuentes y arrebatos emocionales. Parece que un adulto con diabetes no puede controlar su azúcar en la sangre a pesar de las dosis más altas de insulina. Un recién nacido nace con piel azul pero un corazón normal.

Para cada uno de estos casos, la secuenciación del genoma no habría identificado la causa. El niño autista tenía envenenamiento por plomo debido a la pica provocada por el autismo, el adulto diabético usó perfumes con alto contenido de ftalatos, productos químicos que afectan el metabolismo y la fórmula para beber del bebé recién nacido mezclada con agua de pozo contaminada por la escorrentía de fertilizantes que reaccionó con su hemoglobina.

En cada caso, la genómica no nos hubiera dado la respuesta correcta, pero si tuviéramos las herramientas para medir la exposición, habríamos hecho el diagnóstico correcto. Igual de importante, debido a que las causas subyacentes eran ambientales, podemos tratar el problema con intervenciones.

Además, en la mayoría de las enfermedades, el medio ambiente y la genética funcionan en combinación. Es muy raro tener una variante genética que "cause" la enfermedad de Alzheimer, pero es bastante común tener una variante genética que nos haga susceptible a ambientes que pueden causar Alzheimer. La diferencia entre aquellos con la variante genética que se enferman y los que no lo son es su entorno diferente.

El futuro

Imagine una visita a su médico en la que comienza entregando su reloj inteligente para que descarguen sus datos, seguido de una extracción de sangre para medir su entorno químico y estado nutricional, luego actualiza la dirección de su hogar e historial ocupacional de por vida en una computadora segura que alberga tus datos genómicos. Esto luego calcula su puntaje de riesgo personalizado para enfermedades del corazón, diabetes y otras enfermedades. O, si ya tiene una de estas enfermedades, calcule el régimen de tratamiento ideal basado en este "gran dato". Así es como podremos personalizar la medicina.

Todavía no estamos allí, pero la tecnología para medir la exposición está mucho más avanzada que el público en general, e incluso muchos investigadores se dan cuenta. Ahora hay pruebas de laboratorio que pueden demostrar la presencia de miles de productos químicos en nuestros cuerpos y satélites que registran nuestro clima diario, la contaminación del aire, la exposición a la luz y el entorno construido. Los registros públicos tienen datos sobre la calidad del agua, la edad de la vivienda, las estadísticas locales de delincuencia, los niveles de ruido al aire libre e incluso dónde se producen grupos de enfermedades. Los teléfonos celulares son omnipresentes y pueden vincular nuestro comportamiento diario y patrones de movimiento con la calidad del aire y el agua locales al tiempo que miden nuestra frecuencia cardíaca, actividad física y calidad del sueño.

La ciencia computacional ha avanzado hasta un punto en el que el almacenamiento de terabytes de datos es rutinario y se encuentran grupos de computadoras en todas las universidades importantes y los métodos para reunir estas bases de datos ya no son ciencia ficción. La inteligencia artificial y otros enfoques de big data para la genómica también proporcionan una hoja de ruta para analizar datos exponómicos.

Comprender cómo el medio ambiente afecta su salud empoderará a las personas para que realicen los cambios en su estilo de vida más importantes. Para entender qué comida comprar, qué fragancias evitar, dónde y cuándo hacer ejercicio, etc. Todas las piezas para resolver este rompecabezas están comenzando a juntarse. Lo que se necesita es la gran visión de invertir e integrar la ciencia exponómica en la salud pública y la medicina clínica. Esta es la pieza final del rompecabezas. Una vez que comprendamos nuestra exposición y la integremos con nuestro genoma, finalmente entenderemos por qué y cómo las enfermedades crónicas se han vuelto tan comunes y cómo podemos comenzar a revertir sus tendencias en la sociedad.

  • El Dr. Robert Wright es pediatra, toxicólogo médico, epidemiólogo ambiental y director del Instituto de Investigación Exposómica de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai.

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