Los sastres españoles equipando el cine mundial

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Algete (España) (AFP) – Con un vasto guardarropa que cubre todo, desde “La casa del dragón” hasta “La corona”, Peris Costumes de España se ha labrado un nicho a la medida, alquilando disfraces a productores de todo el mundo.

“Aquí puedes encontrar de todo”, dice el director ejecutivo Javier Toledo mostrando una gran variedad de disfraces y accesorios, desde armaduras hasta levitas, trajes de marinero y túnicas monásticas.

A su alrededor, maniquíes vestidos con trajes del siglo XVIII se paran junto a carteles de las muchas películas en las que su compañía ha trabajado en los últimos años.

“Empieza a haber bastante”, admite el empresario de 63 años, de pelo blanco y barba de chivo prolijamente recortada, cuyo negocio tiene su sede en Algete, un pequeño pueblo a las afueras de Madrid.

Desde que Toledo asumió hace 10 años, el negocio se ha transformado.

Lo que comenzó como una pequeña empresa familiar creada por sastres especializados en vestuario teatral en la ciudad costera oriental de Valencia en 1856 se ha convertido en líder mundial en alquiler de vestuario para la industria cinematográfica.

Y es una historia de éxito estrechamente relacionada con el surgimiento de gigantes de transmisión a pedido como Netflix, Disney+ y HBO.

“Hemos respondido a los cambios que se han producido en el mercado”, dijo a la AFP, destacando especialmente la explosión de popularidad “de la serie”.

Cuando compró la empresa, Peris Vestuarios solo contaba con una decena de empleados, todos con base en Madrid.

Hoy, el grupo emplea a 250 personas y tiene oficinas o talleres en 15 ciudades capitales, incluidas Budapest, Berlín, París y Ciudad de México.

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“Durante la primera mitad del año, estuvimos involucrados en casi 600 producciones. Y para fin de año esperamos que sean más de 1000”, dice la directora de marketing Myriam Wais.

– Las joyas ‘Cleopatra’ de Elizabeth Taylor –

Entre las películas y series que han elegido a la compañía se encuentran numerosas superproducciones muy exigentes en cuanto a vestuario de época o fantasía.

Ya sea “Los anillos del poder”, “Mulán” o “Marco Polo”, muchas producciones prefieren alquilar los disfraces en lugar de invertir en fabricarlos ellos mismos.

“Intentar hacer (los trajes) desde cero es prácticamente imposible por el tiempo y los costos que implica”, dice Toledo.

Y los productores aprecian “tener trajes usados ​​y envejecidos con el tiempo”, explica.

Para ampliar su catálogo, Peris Costumes ha comprado en los últimos años millones de vestidos, sombreros, pares de zapatos y uniformes de gigantes de los estudios como Warner Bros.

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Y todo esto complementa sus propias colecciones internas reunidas en los talleres de sus diseñadores de vestuario.

“En total, tenemos más de 10 millones de artículos” de ropa y accesorios, dice Wais, desgranando una lista de los estilos y épocas más populares.

Es, dice, “el armario más grande del mundo”.

En una habitación cercana, cuatro confeccionistas están trabajando con piezas de cuero, con un mazo en forma de martillo y unos alicates en la mano.

“En este momento, estamos trabajando en nuestro inventario, pero también hay pedidos”, dice ella.

En otra sala se encuentra el taller de joyería, donde se almacenan cerca de 20.000 piezas, incluidas las joyas que lució Elizabeth Taylor en la epopeya de 1963 “Cleopatra” y la cruz papal que lució Jude Law en la serie de 2016 “The Young Pope”.

Dañado pero nunca descartado

En Peris Disfraces, la regla es nunca tirar nada, ni siquiera si se daña durante el rodaje.

“Tenemos un área llamada ‘The Walking Dead’ en la que ponemos todo lo que está roto o dañado pero que podría reutilizarse”, dice Wais, término que hace referencia a una serie de televisión sobre sobrevivientes del apocalipsis zombi.

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Con la demanda mostrando pocas señales de disminuir, este proveedor español comenzó recientemente a digitalizar parte de su catálogo con la ayuda de un estudio equipado con 144 cámaras de alta resolución.

Apodado Peris Digital, este servicio permite a las productoras “crear imágenes en 3D” de disfraces que se pueden usar “durante la posproducción”, dice Wais.

Y este “guardarropa virtual” también ha demostrado ser popular entre los creadores de videojuegos, dice la compañía.

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