Peter Brook: gigante del siglo XX, pionero del teatro experimental

Pionero del teatro experimental, primero en Inglaterra y luego en Francia, el director y guionista británico pedro arroyo murió a la edad de 97 años el sábado 2 de julio en Parísdonde se había instalado en 1974- fue un completo showman que pertenece por derecho a la generación europea de reformadores teatrales de la segunda mitad del siglo XX, un director que escribió muchas producciones memorables, a veces trasladándolas a la pantalla con plena autonomía expresiva.

Su fama está ligada, entre otras cosas, a la superproducción teatral “Il Mahabhàrata”, culminación de un trabajo multidisciplinar en la dirección, con la que ha demostrado que incluso el cine y la televisión pueden involucrarse de forma creativa con los mitos de la humanidad, transformando la gran epopeya india en un espectáculo popular igualmente grande.

La actividad de Brook se enmarca en ese contexto experimental de la neovanguardia que ha traspasado las barreras entre las artes, practicando una interacción entre cine, teatro y televisión. Defensor de una interpretación portadora de emociones y sorpresas, el gran director se ha valido a menudo de actores no profesionales de diferentes orígenes étnicos, adoptando un método de trabajo en el que las acciones se improvisan en el plató o en el escenario, más allá de el guión, inspirándose en un tema que da sentido a la historia y que en muchos casos es tomado de importantes textos literarios o teatrales, o de materiales del acervo mitológico y cultural de diferentes ámbitos y procedencias. En la práctica artística de Brook, la perspectiva antropológica se tradujo en experiencia vivida, en experiencia de trabajo, incluso antes de las modas multiculturales de los años ochenta.

Nacido en Londres el 21 de marzo de 1925, Peter Brook debutó en el cine mientras completaba sus estudios en Oxford, con “Sentimental Journey” (1943), una película sin diálogos y protagonizada por actores no profesionales reclutados en los pubs, en la que se integra el sonido. la entrada del comentario. Entre 1944 y 1945 realizó cortometrajes didácticos para el ejército británico y al mismo tiempo inició una intensa actividad teatral, repleta de éxitos, que culminaría en la década de 1960 con la dirección de la Royal Shakespeare Company, contratada junto a Peter Hall.

Brook se consagró como un agudo intérprete del teatro de William Shakespeare (“Love’s Pain Lost”, 1946; “King Lear”, 1962; “The Tempest”, 1968; “A Midsummer Night’s Dream”, 1970; “Antonio and Cleopatra”, 1978 ), asumiendo primero la dirección de la Royal Opera House de Londres (1947-50) y luego a partir de 1962 de la Royal Shakespeare Company. Ha añadido obras modernas y obras experimentales al repertorio tradicional, recibiendo en particular las indicaciones del “teatro de la crueldad” de Antonin Artaud (“Les paravents” de Jean Genet; 1963, “Marat-Sade”, 1964, y “L ‘istruttoria”, 1965, de Peter Weiss; “US”, 1966).

En 1970 fundó el Centre international de création théâtrale en París, donde, bajo la influencia del Living Theatre de Jerzy Grotowski y Julian Beck, se plantearon las posibles aplicaciones teatrales de un lenguaje no significativo, improvisado y gestualizado al máximo (“Orghast”, 1971; Les Iks”, 1975;” Ubu roi “, 1977;” Mahābhārata “, 1985;” Woza Albert “, 1989, nueva puesta en escena de” Tempesta “, 1990;” Who is there “, 1995;” Sizwe Banzi est mort “, 2006).

La actividad cinematográfica de Brook, sin embargo, no resulta sustituta de la teatral, aunque de ella se nutre fructíferamente. Fuera del radicalismo del cine experimental, el director ve en la cámara la posibilidad de presentar la vida tal como sucede. Así, tras “Il masnadiero” (1953), transposición cinematográfica del célebre texto teatral de John Gay, crea “Moderato cantabile – Storia di una stran amore” (1960), basada en una novela de Marguerite Duras: en la película el dispositivo dominante es la palabra y la cámara, fija frente a los dos protagonistas (Jeanne Moreau y Jean-Paul Belmondo), capta las emociones de los dos actores, su experiencia real, dejando que las cosas sucedan frente a ella.

Particularmente importantes son también el espacio y la elección de los lugares, como en la siguiente “El señor de las moscas” (1963), rodada en una isla al sur de Puerto Rico, con un reparto formado únicamente por adolescentes de distintas nacionalidades; Basada en el cuento de William Golding, en el que un grupo de niños ingleses, abandonados en una isla desierta, intenta imponerse a sí mismos las reglas de supervivencia, la película muestra los crueles mecanismos que subyacen en las instituciones humanas (división en castas, formación de símbolos y ritos), revelando la otra cara del mito del ‘buen salvaje’.

Los conceptos teatrales de Antonin Artaud y la enseñanza brechtiana se conjugaron a la perfección en la puesta en escena de la obra “Marat-Sade” de Peter Weiss. De este espectáculo teatral, que tanta influencia tuvo en las escenas europeas de aquellos años, renovando los esquemas de dirección, Brook extrajo la película de 1966 del mismo nombre, en la que trata de manera ejemplar el tema del teatro en el teatro, a través de la puesta en escena de la muerte. de Marat creado en el asilo de Charenton por un grupo de enfermos dirigido por De Sade; se contrasta el mensaje igualitario del revolucionario con el individualismo radical del Divino Marqués, que asume la desigualdad como un hecho natural y concibe la liberación como una rebelión contra las convenciones sociales y culturales.

El fuerte compromiso político de Brook quedó confirmado por la posterior “Dime mentiras” (1968), también rodada en la línea de un montaje teatral de dos años antes, “US”, en el que se desarrolla una documentada denuncia de responsabilidades históricas. del gobierno estadounidense en la guerra de Vietnam, a través del montaje de diferentes materiales, como imágenes de archivo, entrevistas a escritores, estudiantes, miembros del Parlamento, líderes del Black Power. Después de “El rey Lear” (1970), una adaptación televisiva de la obra de Shakespeare, ambientada en el extremo norte de Yutlandia, donde se construyeron castillos, caminos y se reclutó a un elenco de granjeros y pescadores, a principios de la década de 1970 Brook se dedicó a la investigación antropológica. documental, que narra los viajes realizados en Irán (“Orghast”, 1971) y en África, con su compañía de teatro, en busca de las bases comunes de todas las culturas. Regresó al cine de ficción en 1978 con “Encuentros con hombres notables”, una historia extraída del libro de Georges Ivanovic Gurdjieff, sobre los años de aprendizaje espiritual en Asia Central de una singular figura de mística orientalizante.

Desde la formación del Centre International de Création Théâtrale, la actividad cinematográfica de Brook se ha integrado aún más estrechamente con la práctica teatral. Con “La tragédie de Carmen” (1983) creó, dentro del teatro Bouffes du Nord, tres versiones cinematográficas diferentes de la misma obra, una para cada uno de los tres intérpretes que se alternaban en el papel de protagonista, transformando todo el espacio teatral. -escenario, escaleras, balcones, estancias interiores- en un solo espacio escénico.

En 1989 con “El Mahabharata” ofreció una representación de notable fuerza visual del vasto poema épico, un verdadero monumento literario de la antigua cultura india. En 2001 realizó una versión cinematográfica de la extraordinaria obra multiétnica “Hamlet”, que también se había estrenado el año anterior en el teatro Bouffes du Nord. En la película “Riccardo III – Un uomo, un re” (1996) de Al Pacino se interpreta a sí mismo.

no los textos importantes sobre el teatro: “El teatro y su espacio” (Feltrinelli, 1968; re-propuesto con el título “Lo espacio vacío” por Bulzoni en 1998); “El punto en movimiento” (Ubulibri, 1988), “La puerta abierta” (Anabasi, 1994; Einaudi, 2005). Además del libro autobiográfico “Los hilos del tiempo: memorias de una vida” (Feltrinelli, 2001), aparecieron en italiano “Mi Shakespeare” (Ubulibri, 2002), “Olvídate de Shakespeare” (Guía del editor, 2005), “Juntos a Grotowski” (RueBallu Edizioni, 2011).

Numerosos honores y premios recibidos por Peter Brook: Comandante de la Orden del Imperio Británico, miembro de la Orden de Compañeros de Honor, Premio Kyoto de Artes y Filosofía, Comandante de la Orden de la Legión de Honor, Premio Imperial, Premio Nonino” A un Maestro de nuestro tiempo”, Premio Princesa de Asturias de Arte.

(de paolo martini)

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