Real Madrid: El penúltimo trago de Luka Modric

DDescubrir de niño (o tal vez no tan joven) un grupo de música que te gusta, que luego se convierte en tu favorito, y luego descubrir que se han separado, retirado o peor aún, es algo difícil de aceptar.

O incluso escritor cuando seas mayor. Lees sus novelas, sus cuentos, sus poemas, sus artículos periodísticos, su correspondencia y hasta sus listas de la compra, pero llega un momento en que no puedes leer nada más de ellos, más que nada porque murieron en 1988 y tú naciste en 1989.

Pero con los futbolistas es aún peor. Piense por un momento en un niño que comienza a sentir el fútbol en 2022, enamorándose de Luka Modric y un día haciendo la pregunta: “Papá, ¿cuántos años puede tener un jugador de fútbol?”

Aprender que las cosas no duran para siempre cuando acabas de hacer lo que crees que es el descubrimiento de tu vida, el jugador que te acompañará en tu largo viaje de amor por el fútbol, ​​es duro. Pero es un recordatorio para disfrutarlo mientras puedas.

Estando en el Estadio Santiago Bernabeu el jueves, hubo un momento de múltiples cambios por Real Madrid.

Primero, Karim BenzemaSe anunció el número 9 de ‘s y la multitud se levantó para aplaudir. Con la multitud ya de pie, ModricEl número 10 de ‘s apareció en rojo en el marcador. Y en los aplausos hubo un cambio de humor.

De la euforia de celebrar Benzemajornada histórica, que lo vio igualar Raul GonzalezEl récord goleador, al gemido de ver a dos leyendas salir al mismo tiempo del terreno de juego… y al cuestionamiento de cuántas veces más se podrán disfrutar juntos.

Y pensando en esa ovación, me viene a la mente la pregunta: “¿Cuál es tu idea de la felicidad perfecta?”

Vidente Modric en un terreno de juego es algo cercano. Desafortunadamente, no queda mucho de eso. ¿Cuan pequeño? Solo Modric lo sabe, porque al nivel que ha jugado esta temporada no hay vela de cumpleaños capaz de retirarle.

No muestra signos de agotamiento, ni físico ni técnico, como si el combustible que le hace funcionar fuera esa alegría desenfrenada con la que celebra los triunfos como un joven, gritándoles a la cara el nombre de cada compañero, como si al calor de la tensión lo había olvidado. No la suya, sino la de sus compañeros.

Si un día decide retirarse, por favor que no lo anuncie. Que no lo anuncie. No nos hagas sufrir. Que sea que un día le veamos salir del terreno de juego pensando que la semana siguiente volverá a estar.

ModricSu genialidad es un cubito de hielo que se derrite muy lentamente, sin perder su esencia. Siempre deja un charquito por si te da sed, pero nunca se acaba, siempre te ofrece la penúltima bebida.

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