TRIBUNA ABIERTA EN PASCAL AGGABI – Angulema 2022: élitus navel Vs (…)

¿De qué, populares? Qué sigue ! ¿Por qué no una feria de embutidos, con sus papeles gordos, sus incultos, sus paletos? ¿Y cuál sería el Gran Premio, un chaleco amarillo? Gentrificación cuando nos abrazas…

Es posible que haya notado que el venerable festival de historietas de Angoulême, el festival de todas las historietas, normalmente parece haber asumido mucho para otro, durante algún tiempo. Por otro, “el otro“, el muy distinguido, tenga cuidado de no mezclar paños de cocina y servilletas, candidato de”el otro cómic“, el autoproclamado para los lectores muy recomendables, que saben más y mejor. Por otro hasta convertirse, una cosa lleva a la otra, a medida que avanza la diapositiva:“su fiesta“.

Por supuesto, la elegancia y la representatividad obligan, la sublimación se ha dado en gran medida con subsidios, dinero de todos, es mucho más inclusivo, contemporáneo.

Pero entonces el otro? Quién “el otro“! Bueno, esta élite, este conformismo, que se felicita a sí mismo en un bucle, con exclusión de todos los demás, este ombligo, esta tapa, idiota útil de todos los el status quo. Empezando por el tokenismo.

Como la época es de superhéroes y más aún de mascaradas, aquí están los idiotas útiles del conformismo escolar y burgués (triple tautología).
No debe confundirse con el gilipollas 2.0: la paridad más básica lleva a lamentar que haya al menos tantos gilipollas, lo que juega en el juego del tokenismo. © Jean-Pierre Garnier.

Todo ego.

Quien dijo, bella sonadora del alma humana: “el elitismo lleva invariablemente a mirarse el ombligo, está en camino.“? Probablemente no este otro, que tuvo a bien agregar, atrevido en la metáfora: “Los que se toman a sí mismos por el ombligo del mundo, acaban de tomar el mal…“!

¡Eso es ombligo! La familia del dibujante Fmurr hizo una donación al Museo del Cómic de Angoulême para la mayor parte de su obra. Una obra imprescindible poco destacada por el festival. Aquí le rendimos homenaje.
© Fmurr, Dargaud.

Porque aquí estamos, a veces confundimos tres cosas: cultura, educación e inteligencia. ¡A menudo, oh gloriosos poseedores de los dos primeros, porque han leído algunos libros y afirman estar interesados ​​en la capital AAAART, con mucho HAAAAA! Esta élite, por tanto, como les gusta llamarse a sí mismos, se permite considerarse como los guardianes del buen gusto: indiscutiblemente capaces de tener una mirada crítica sobre todo. A veces, incluso, sin haberse molestado en conocer la La.

Hay que verlos, y sobre todo oírlos, leerlos, soberbios, el postillón ajustado, el currículum, en un pedestal todoterreno.

En los cómics, por ejemplo, proliferan, sin las bases más elementales sobre el tema, para perpetuar aproximaciones cada vez más eternas: autores DIY, editores, vendedores, galeristas, bibliotecarios, columnistas… Pero eso sí.

Después de todo, no importa, esta cosa, rara, son solo cómics, la cosa infantilizadora para imbéciles, así que…

Bueno, no.

El Comandante Turbot también es un especialista en cómics…
© Walthéry, Dupuis.

Este espíritu dominante de la raza humana, que ha anexado el arte y confiscado el pensamiento, se ha hecho guardián de una frontera, la de la corrección cultural. Su gusto es el buen gusto, su opinión, la referencia. Con la legitimidad que se ha dado a sí mismo y la seguridad de los que saben.

Guardián del templo o aduanero, cada borrego de montaña debe tener su genio, lejos del rebaño balando… Pero siguiendo la corriente… ¡dominante!
© F’murr, Dargaud.

Esta persona exigente es desafiada por una visión audaz, poco convencional, innovadora y (im-)relevante, que revela lo indecible, respetando la aut-entonces-ci-dad. También conviene una visión radical, transversal, que luego convoca, dialoga, y por tanto cuestiona, en hueco, con grandes golpes de vivencias, formal, de lo más ameno, en busca de la abstracción, con voz, inteligente, solar, que deconstruye, sacude los códigos, los hábitos, lejos de las recetas, del oficio de base, que por supuesto lo estimula, actor de la obra, ¡ese eterno curioso!

¡Uf, un verdadero eslogan para un supermercado cultural!

© F’murr, Dargaud.

El que, además y por supuesto, nunca pierde oportunidad de hacer valer su justo derecho a la indignación, a su enfado. Seguro que salvará el mundo, el Universo y su entorno.

Rebelde siempre.

Para relajarse, el juguetón, punk y rebelde de corazón, nunca deja de burlarse de las palabras ” kitsch“y” bombero” que caracterizan al hacedor, de provincias. Un artesano seguro, o peor aún, un copista, en quien todo desprende un desagradable olor a transpiración.

Gente necesitada que no tiene nada en común, ni cerca ni lejos, con lo que puede parecer un artista aut-then-ti-que, un creador, ¡por favor, en este momento tome un aire habitado!

También teórico. En el arte del cómic, experto, conoce los términos “elipse”, “espacio intericónico”,… Muchísimo, aparentemente todo terreno.
© F’murr.

Por eso se ve bien, en la ciudad como en el escenario, sentimos que el real, es él, ¡el legítimo! De buen grado se declara un espíritu libre, abierto y atento, inconsciente, con su cuello bien ajustado de seguidor, que es un compendio de imágenes acabadas, de clichés, no directamente estampado con el estereotipo, aunque, pero más seguro , uno la repetición, el conformismo. Escuela y conformismo burgués.

Él, que nada aprecia tanto como la exclusividad, los pequeños comités, las previsiones, los signos exteriores, el reconocimiento simbólico y la interpersonalidad. Donde, por supuesto, todos piensan rigurosamente lo mismo, se consideran diferentes de la masa, sin desprecio, ninguno, eso es evidente.

Lo que le hace cultivar una verdadera pasión por todo lo que le confirma.

¡Qué ascendiente!
¿Qué lleva puesto el pequeño, un chaleco amarillo? © Deliege, Dupuis.

Así, su culto es el objeto-libro, un precioso relicario, un fin en sí mismo para este coleccionista visceral. Pero es, de la misma manera, aficionado a las citas, y le gusta aprender de la anécdota, ¡tan fascinante y enriquecedora!

Urbano continuamente conectado a la corriente alterna, cantor de un avance para avanzar todo mecánico, hasta el punto del absurdo: se le atrae con todo lo que corresponde a la imagen que tiene del arte y de los artistas, curador involuntario, sobre todo si asombra a la galería .

Imagen de arte que, afortunadamente, es la que engatusa con avidez al mercado en dirección a la caja registradora.

Un esteta, coleccionista, apegado al objeto, la baratija.
© Serge Clerc. “El periódico”. Gráfico Denoel.

Pero bueno, igual, no se lo hacemos, aunque le cueste decirlo”No sé“¡! El que, además, hace que sea una cuestión de honor mantener la distancia en todas las cosas y circunstancias, esta vez, positionnaaaante -“la contemplación del intelecto y la moderación como forma de vidaobserva sobre este tema el muy político guionista estadounidense de Hulk, Capitán América et Hombre araña, pedro david– ¡lejos de las pasiones, de lo alto de su pequeña nube, llena de espejismos!

Te lo advertimos, es un avión a reacción.

Definitivamente Bobo conoce la música, para hacer bailar a su mundo. Aquí, una guitarra o un ukelele.
© Deliege, Rosy, Dupuis.

Es pues fácil, para los que saben de música, hacerle bailar, en un aire de flauta, tomando grandes aires…

… Pero Joe la Candeur, que se traga serpientes, a menudo rellenas de pavo, no se deja hacer…
© Deliege, Rosy, Dupuis.

caso de la escuela.

La escuela los fabrica en paquetes de doce, especialmente entre los estudiantes de letras y ciencias humanas, comunicación. Esta escuela a la que, como han señalado muchas veces los analistas que han indagado en esta punzante cuestión, tristemente devuelve la función, según ella, de preservar las distinciones sociales y de formar en la norma, la mentalidad “burguesa”. Un motivo de preocupación sobre el que no faltan las campanas de alarma.

Formatear a través de la educación”moral, intelectual y estética.entonces nos enseña Edmundo Gobloty esto, por supuesto, en completa contradicción con la disposición inicial prevista para esta venerable institución.

Aquí es donde recordamos que el mayor caso contra los cómics, su legitimidad, ha sido durante mucho tiempo el del autoaprendizaje. Autodidaxie, sospechosa fábrica de hierba loca. Sin estorbo.

Educado, culto, diplomado “inzepoket”, gran lector también, pero preso de la sucesión, de sus certezas.
© Deliege, Rosy, Dupuis.

Hay entonces muchos de ellos en los medios de comunicación, actividades culturales, comunicación, heraldos de “marco normativo“. Entrar en el juego del pensamiento dominante, el de los dueños, las clases privilegiadas, sin mucha contradicción en la cara…

Y ahí está Angulema, volvemos a ella, alegría. Angoulême, un festival que normalmente debería postularse para promover el 9º arte, su verdadero arte, además de ayudar a ampliar y renovar su público…

Allí, es la quiebra a todos los niveles. Tenemos derecho a la panoplia y toda la orquesta: clientelismo, redes, arreglos entre gente de buena compañía, nebulosidad, autoritarismo moral, dictadura de los tiempos, carrera patética por el reconocimiento, inclusión de geometría variable, coartada cultural, visión escolar del arte, culturocracia , alianza del púlpito y el cepillo para botellas, desfile social…

La élite contra el pueblo…
© F’murr, Dargaud.

¡Con una venganza, seleccionamos y recompensamos al bluette adolorido, al listo para pensar con claridad, al sermón y al supermercado clandestino! Formateado sobre el modelo de la contracultura, tan querido por los intratables antes descritos, eterna nostalgia de la época del plantel donde fueron reyes. Angoulême, un festival que confunde arte adulto y adulterio, partiendo, entre otros, de autores belgas, a menudo grandes cornudos de la historia.

Otro que se va. ¿Hacia una pantalla o el planeta manga?
© F’murr, Dargaud.

Es como esa manera de desechar todo lo que tenga acento popular y suplicar, como un niño contrito de puntillas, la “autorización” de existir…

Cómics, ¿un arte mayor? En todo caso, y evidentemente, a fuerza de genuflexiones, no es todavía un arte adulto. Por lo tanto, se vuelve urgente para ella emanciparse. Sobre todo emancipadores.

Este artículo es propiedad de su autor y no puede ser reproducido sin su permiso.

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