Y aquí estamos de pronto, también, destripados.

El fuego es la fuente de emociones en todas partes, y todos se sorprenden al escuchar la comunión.

De repente la flecha cae. Y de repente, estamos doblados a nuestra vez en dos. Rota, cortada, tomada con una violenta ansiedad y ganas de vomitar.

Como si estas piedras que habían hecho base, fueran también nuestro refugio. Como si estos árboles que habían hecho marco, también fueran nuestra cuna. Como si esta catedral que hizo historia, también fuera nuestra Señora. Fue todo eso, pero lo aprendemos allí, tanto que estamos perforados. De repente nos descubrimos a nosotros mismos, destripados, como este París que tanto amamos.

Y luego está la imagen terrible de un presidente indefenso al pie de este gigante que es consumido. Demacrado y aniquilado, como toda esta gente silenciosa y llorosa.

No podemos dejar de ver en este colapso, una metáfora de tantos poderes rajados y quemados, de un mundo.

[…]

Beatrice Delvaux

Fuente

Lanzado en 1887, el título está dirigido a todos los francófonos en Bélgica. Rico en suplementos y pionero en la web, el primer periódico de Bruselas y Valonia, sin embargo, ve cómo sus ventas se erosionan año tras año.
El diario

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