Por Lin Yu-ru / Traducción
El 17 de febrero de 2026, los aficionados a la astronomía de todo el mundo podrán presenciar el primer eclipse solar del año: un eclipse anular, comúnmente conocido como “Anillo de Fuego”. Este fenómeno ocurre cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, cubriendo el centro del Sol, pero sin llegar a ocultarlo por completo. En ese momento, el borde del Sol presenta un brillante anillo de luz, semejante a un círculo de fuego, creando un espectáculo celestial impresionante.
Este eclipse anular será principalmente visible en la Antártida y sus alrededores, incluyendo estaciones de investigación científica como la Concordia Research Station (franco-italiana), la estación Mirny (rusa) y la estación McMurdo (estadounidense). Para la mayoría de la población mundial, solo las regiones antárticas y las latitudes más australes podrán observar el efecto completo del anillo de fuego, mientras que las regiones más al norte podrían solo ver un eclipse parcial.
El proceso completo del eclipse durará aproximadamente 271 minutos, siendo la fase máxima del “anillo de fuego” de solo 2 minutos y 20 segundos. En el punto máximo, el Sol estará cubierto en un 96% por la Luna, dejando solo un borde brillante que forma un resplandeciente anillo. A diferencia de un eclipse solar total, el cielo no se oscurecerá por completo y las estrellas y los planetas no serán visibles, pero a través de dispositivos de observación seguros, se pueden apreciar claramente los detalles del borde solar y las proyecciones de pequeñas medias lunas.
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Los expertos recuerdan que la observación de un eclipse anular requiere el uso de equipo de protección ocular especializado, como gafas para eclipses solares o el método de proyección, y nunca se debe mirar directamente al Sol a simple vista para evitar daños permanentes en los ojos. Para los observadores en áreas remotas, es importante conocer la proporción y el tiempo del eclipse parcial en cada ubicación. Por ejemplo, en McMurdo, el 86% del Sol estará cubierto durante la fase máxima, pero aún se puede observar un eclipse parcial claro de forma segura.
Los científicos explican que el nombre “eclipse anular” proviene del latín “annulus”, que significa “anillo”, ya que la Luna está más lejos de la Tierra y no puede cubrir completamente el centro del Sol, formando así un anillo de fuego en el punto álgido del eclipse. Aunque no es tan impactante como un eclipse solar total, un eclipse anular sigue siendo un espectáculo muy valioso, especialmente para el estudio de la estructura de la cromosfera y la corona solar.
Además, este eclipse anular coincide con la temporada de luz diurna en la Antártida, lo que permitirá a los aficionados a la astronomía de todo el mundo verlo a través de transmisiones en vivo y plataformas en línea. Se recomienda a los entusiastas de la astronomía que planifiquen con anticipación cómo observar el evento, eligiendo una ubicación segura y adecuada para disfrutar de este raro fenómeno celestial anual.
Fuentes: EarthSky.org, Space.com
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