El precio del oro ha experimentado un retroceso, impulsado por el aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. Esta tendencia a la baja se produce en un contexto de fortalecimiento del dólar y expectativas de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Según informes recientes, los inversores han optado por tomar ganancias en el mercado del oro, lo que ha contribuido a la presión vendedora. Analistas de Goldman Sachs, sin embargo, mantienen una perspectiva optimista a largo plazo, prediciendo que el precio del oro podría alcanzar los 5.000 dólares por onza para finales de 2026.
En el mercado local, se ha observado un incremento del 51% en las ganancias del oro desde el inicio del año, alcanzando niveles récord en Egipto. Este aumento refleja la demanda sostenida y la percepción del oro como un activo refugio en tiempos de incertidumbre económica.
