TIMES SURABAYA, YAKARTA – Una reciente investigación a nivel mundial ha reavivado el debate sobre la efectividad y los riesgos de las dietas bajas en carbohidratos. El análisis de datos de más de 170 ensayos controlados aleatorios en 27 países, que involucró a más de 11.000 adultos, en su mayoría con sobrepeso u obesidad, reveló un patrón consistente: las dietas bajas en carbohidratos sí conducen a la pérdida de peso, pero también pueden aumentar los niveles de colesterol LDL.
Según un informe publicado por Everyday Health el miércoles 3 de diciembre, los investigadores confirmaron que todos los grupos que siguieron dietas bajas en carbohidratos experimentaron una disminución significativa en el peso corporal, el índice de masa corporal (IMC), la circunferencia de la cintura y la masa grasa, incluida la grasa abdominal, conocida por ser la más perjudicial para la salud del corazón.
Sin embargo, junto con estos beneficios, surgieron hallazgos preocupantes. En promedio, los participantes que siguieron dietas bajas en carbohidratos experimentaron un aumento en los niveles de colesterol LDL de aproximadamente 4 a 5 mg/dL. Además, se observó una ligera pérdida de masa muscular, un factor a considerar especialmente para aquellos que siguen estas dietas a largo plazo.
Elisabetta Politi, CDCES, RD, especialista en educación sobre la diabetes que no participó en el estudio, explicó el mecanismo detrás de estos resultados. Según ella, las dietas bajas en carbohidratos tienden a ser altas en grasas. Si la ingesta de grasas se compone principalmente de grasas saturadas, como las que se encuentran en la mantequilla, el queso y las carnes grasas, un aumento en el colesterol LDL es una consecuencia lógica.
Por otro lado, los datos también sugieren que reducir el consumo de carbohidratos, especialmente los carbohidratos procesados, puede tener beneficios reales para la salud del corazón. Reemplazarlos con fuentes de grasas y proteínas de calidad puede aumentar el colesterol HDL “bueno” y disminuir los triglicéridos.
Un análisis más profundo demostró que reemplazar los carbohidratos únicamente con proteínas puede reducir el colesterol total, mientras que combinar el reemplazo de carbohidratos con grasas y proteínas ofrece el mayor impacto positivo en la presión arterial, la inflamación, la función endotelial y la composición corporal.
Los investigadores señalaron que las dietas bajas en carbohidratos evaluadas en el estudio variaron entre 50 y 130 gramos de carbohidratos por día, lo que representa aproximadamente el 10 al 26 por ciento de la ingesta calórica diaria total.
No obstante, es importante destacar que una dieta baja en carbohidratos solo es segura y efectiva si no se reemplazan los carbohidratos saludables –como verduras, frutas, granos integrales y legumbres– con un exceso de grasas saturadas. Si se sigue sin la supervisión de un profesional de la nutrición, este tipo de dieta podría aumentar el riesgo de ciertas enfermedades cardíacas.
Politi enfatizó que, para muchas personas, los beneficios de una dieta baja en carbohidratos aún pueden superar los riesgos, siempre y cuando se cuente con una guía adecuada para elegir las fuentes de carbohidratos y controlar la ingesta de grasas saturadas.
Ante la creciente popularidad de las dietas bajas en carbohidratos, estos hallazgos sirven como un recordatorio importante de que el éxito en la pérdida de peso no debe eclipsar la salud del corazón a largo plazo. Los datos indican que la mejor estrategia es mantener un equilibrio entre la reducción de carbohidratos y la elección de fuentes de proteínas y grasas más saludables. (*)
| Pewarta | : Imadudin Muhammad |
| Editor | : Imadudin Muhammad |
