AVC y Problemas de Visión: Síntomas y Riesgos

by Editora de Salud

El accidente cerebrovascular (ACV) es una emergencia médica que ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro. En la mayoría de los casos, esto se debe a la obstrucción de un vaso sanguíneo por un coágulo, lo que se conoce como ACV isquémico. Aunque menos frecuente, un ACV también puede ser causado por la ruptura de un vaso sanguíneo, conocido como ACV hemorrágico. En ambas situaciones, la falta de oxígeno en la zona afectada puede provocar daños neurológicos.

Se estima que el 80% de los ACV podrían prevenirse adoptando un estilo de vida más saludable.

Impacto en la visión

Cuando el ACV afecta áreas del cerebro responsables del procesamiento visual, como las radiaciones ópticas, el lóbulo occipital o la corteza visual, la capacidad de decodificar la información visual se ve comprometida, lo que puede resultar en alteraciones de la visión.

Posibles trastornos visuales

Algunos de los fenómenos visuales que pueden presentarse tras un ACV incluyen:

  • Pérdida de la mitad o parte del campo visual (hemianopsia), afectando con frecuencia a ambos ojos.
  • Visión doble (diplopía) si las áreas que controlan el movimiento ocular se ven afectadas.
  • Imágenes fragmentadas, percepción de movimientos inexistentes o alucinaciones visuales.
  • Ceguera total.

SÍNTOMAS PRINCIPALES DEL ACV

Además de los problemas visuales, pueden surgir varios síntomas de forma repentina, tales como:

  • Debilidad o parálisis en un lado del cuerpo (cara, brazo o pierna).
  • Asimetría facial (un lado de la cara se cae al sonreír).
  • Dificultad para hablar (afasia, discurso confuso).
  • Pérdida de sensibilidad (hormigueo, entumecimiento) en una parte del cuerpo.
  • Dificultad para caminar, pérdida del equilibrio o de la coordinación.
  • Dolor de cabeza repentino e intenso.
  • Mareos repentinos, náuseas o vómitos.
  • Confusión, desorientación.
  • Somnolencia, pérdida de conciencia en casos graves.
  • Convulsiones.
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Accidentes isquémicos transitorios

En algunos casos, el coágulo puede disolverse por sí solo, restableciendo el flujo sanguíneo y haciendo que los síntomas desaparezcan en cuestión de minutos. A esto se le conoce como accidente isquémico transitorio. Sin embargo, si el flujo sanguíneo no se restablece, los trastornos pueden ser permanentes.

Factores de riesgo

La edad es el principal factor de riesgo asociado al ACV. No obstante, existen otros factores importantes como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo y el colesterol elevado. Un estilo de vida poco saludable, caracterizado por el sedentarismo y una alimentación inadecuada, también puede aumentar el riesgo.

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