Donald Trump atribuye las manchas visibles en su mano derecha a la dosis de aspirina que toma diariamente, superior a la recomendada por sus médicos, y niega haberse quedado dormido durante recientes eventos públicos.
“Ellos (los médicos) preferirían que tomara la dosis más baja (de aspirina). Llevo años tomando una dosis más fuerte (…) y eso causa hematomas”, explicó Trump en una entrevista con el Wall Street Journal publicada este jueves.
El presidente estadounidense, de 79 años, es el de mayor edad en ser elegido. “Se dice que la aspirina es buena para licuar la sangre y no quiero que sangre espesa irrigue mi corazón. Quiero una sangre fluida y bonita”, justificó sobre su consumo diario de 325 miligramos.
Una dosis baja generalmente corresponde a 81 miligramos, según la Mayo Clinic, un hospital citado por el Wall Street Journal.
El casi octogenario es visto regularmente con el dorso de su mano derecha maquillado o vendado para disimular moretones, atribuidos por la Casa Blanca a sus frecuentes apretones de manos y a su toma de aspirina como tratamiento cardiovascular rutinario. “Tengo maquillaje fácil de aplicar, toma diez segundos”, relató.
Contrario a sus declaraciones anteriores, Trump precisó haber pasado un escáner y no una resonancia magnética en octubre. Esta información fue confirmada por su médico, Sean Barbabella, en un comunicado al periódico estadounidense, explicando que el objetivo era “descartar definitivamente cualquier problema cardiovascular” y que el examen no había mostrado ninguna anomalía.
El republicano también asegura no haberse quedado dormido durante varios eventos públicos, después de haber sido visto con dificultades para mantener los ojos abiertos, especialmente durante una reunión de gabinete en diciembre. “Solo estoy cerrando los ojos. Eso me relaja mucho”, se defendió, frustrado porque su salud sea examinada en el más mínimo detalle. “A veces me toman fotos mientras parpadeo y capturan el momento en que parpadeo”, añadió.
Tras un diagnóstico de insuficiencia venosa crónica comunicado en julio, el multimillonario explicó haber usado brevemente medias de compresión, pero haber renunciado a ellas porque “no le gustaban”.
En abril, su informe médico indicaba que tomaba medicamentos para el colesterol.
Donald Trump, que no ha cesado durante la campaña presidencial de atacar a su rival demócrata Joe Biden, presentado como senil, se jacta regularmente de obtener excelentes resultados en los exámenes cognitivos.
