Después de décadas de prohibición en Francia, desde mediados de la década de 1960, los psicodélicos están siendo reconsiderados en el ámbito de la investigación médica. Desde 2024, sustancias como los hongos alucinógenos, el LSD y el MDMA se están utilizando en ensayos clínicos. Estudios recientes han demostrado una notable eficacia en el uso de estos psicodélicos para mejorar la salud de pacientes que sufren de depresión, ansiedad o dependencia al tabaco o al alcohol. También se están llevando a cabo experimentos para aliviar el sufrimiento de personas en fase terminal.
En Francia, según datos del Ministerio de Salud de 2025, se estima que una de cada cuatro personas experimentará un trastorno mental a lo largo de su vida. En este contexto, ¿constituyen las medicinas psicodélicas una nueva esperanza para el tratamiento, especialmente en el campo de la psiquiatría? ¿Son estas sustancias más efectivas que los medicamentos ya disponibles, como los antidepresivos? Y, crucialmente, ¿qué riesgos implica el uso de psicodélicos en medicina?
