La idea surgió el año pasado, cuando su creador observó la existencia de productos similares en otros mercados. “En Brasil, la gente dejaba notas escritas a mano, pero no había nada práctico y divertido al mismo tiempo”, explica Vitor, quien compagina sus estudios de consultoría con la gestión de la tienda online que desarrolló de forma autodidacta, dedicándole tiempo en sus noches y con la ayuda del café.
De pasatiempo a negocio
El proyecto comenzó como un ejercicio para probar herramientas digitales, aprender diseño gráfico y, sobre todo, canalizar la frustración que genera el tráfico. “Me desplazo en moto entre São Paulo y el ABC. Soy testigo de situaciones absurdas… Mi novia siempre me dice que me indigno mucho en el tráfico. Quería encontrar una forma graciosa de reaccionar sin llegar a pelear o causar daños”, señala.
Los kits se comercializan a través de una plataforma online. Un paquete de 10 tarjetas tiene un costo de R$ 14,99, mientras que el paquete de 200 unidades se ofrece a R$ 129,99. El material es un tipo de cartulina resistente, con un acabado similar al de una tarjeta de presentación, ideal para dejarla bajo el limpiaparabrisas.
“No se trata de ofender. La intención es provocar una incomodidad momentánea que haga reflexionar a la persona: ‘Vaya, sí que me equivoqué’. Es preferible eso a rayar los coches de los demás, ¿no?”, bromea Vitor.
