El futurista Bill Douglass, ganador en 2000 del concurso global “The World in 2050” con un premio de 20.000 dólares (14.800 libras esterlinas), anticipa un futuro marcado por avances tecnológicos significativos. Si bien mantiene su predicción original sobre la llegada de aviones sin piloto para 2050, Douglass considera que los vehículos autónomos serán los primeros en transformar radicalmente nuestro entorno.
Según Douglass, la implementación masiva de coches autónomos podría solucionar en gran medida los problemas de congestión del tráfico. “Los coches podrán circular mucho más cerca unos de otros de lo que lo hacen actualmente”, explicó a la BBC. “Y si uno necesita frenar, todos frenarán”.
El futurista vislumbra incluso autopistas de peaje privadas para vehículos autónomos donde la velocidad podría alcanzar las 100 millas por hora, lo que, a su vez, reduciría drásticamente el número de accidentes de tráfico.
Más allá de la Tierra, la carrera espacial continuará a un ritmo acelerado, según Sue Nelson, periodista y coanfitriona del podcast Space Boffins. Nelson predice que en los próximos 25 años es probable que se establezca una base habitable en la Luna, y que algunas industrias podrían trasladarse casi por completo al espacio.
Un ejemplo de ello podría ser la industria farmacéutica, que Nelson imagina produciendo la próxima generación de medicamentos en microgravedad, a bordo de una nave espacial en órbita. La razón, según explica, es que los cristales cultivados en estas condiciones suelen ser “más grandes y de mejor calidad” que los producidos en la Tierra.
