90
Un usuario compartió en línea una experiencia curiosa y relatable: a pesar de que el tiempo pasa, su apetito y capacidad digestiva permanecen intactos como en la adolescencia.

«Mi apetito y la capacidad de mi estómago para digerir los alimentos no han cambiado en absoluto desde la adolescencia», escribió el usuario.
Y añadió, con un toque de humor: «Incluso ahora, mientras escribo esto, tengo hambre».
