En Crabtree, una pequeña municipalidad cercana a Joliette, una familia francesa recibió la noticia del fin del Programa de la Experiencia de Quebec (PEQ) como un duro golpe. Las nuevas regulaciones migratorias podrían obligar a una contadora, su esposo camionero y sus dos hijos a regresar a Francia, después de casi tres años en Quebec.
“Nos mudamos a Quebec sin pensar que nos enfrentaríamos a estos problemas de inmigración”, relata Christelle Debaucheron por teléfono. Su familia ha residido en Quebec desde 2023. Su esposo, Fabien Debaucheron, obtuvo en ese momento un permiso de trabajo cerrado que le autorizaba a trabajar para un empleador específico, en un puesto determinado, por un período de tres años.
“Las grandes ciudades no son para nosotros”, añade Christelle. Por ello, optaron por Joliette.
“Su permiso de trabajo cerrado me daba derecho a un permiso de trabajo abierto”, explica la madre de familia, quien rápidamente solicitó un empleo en la municipalidad de Crabtree a su llegada a Quebec. El plan era acumular dos años de experiencia para calificar para el PEQ.
En 2025, “empezamos a reunir todo lo necesario: los documentos, etc. Pero mis dos años se completarían hasta septiembre de 2025”, detalla. Sin embargo, el gobierno decidió abolir el PEQ definitivamente en otoño, justo cuando estaba lista para presentar su candidatura.
“Lo tomamos muy mal, realmente mal”, recuerda. “Solo nos quedaba el Programa de Selección de Trabajadores Calificados (PSTQ).”. No obstante, este programa se basa en un sistema de puntos asignados a los candidatos. Christelle y Fabien no acumulan “muchos”: su edad, así como los ingresos modestos de Christelle, juegan en su contra. “Francamente, es una carga. Lo hablamos todas las noches, es un tema recurrente. Me gustaría poder relajarme y liberarme de este problema, y dejar de pensar en ello”, confiesa.
Esta preocupación también afecta el ambiente familiar y a sus dos hijos, de 10 y 16 años, cuenta. “Tienen amigos, tienen sus hábitos, no quieren volver”.
La familia, además, no considera su posible regreso a Francia como una solución. “El proceso inverso, para volver a casa, será aún más complicado”, explica Christelle. “Porque aquí nos confiaron una vivienda. Pero en el sentido contrario, no funciona: si no tenemos trabajo en Francia, no tenemos vivienda”.
“Una parte importante del equipo”
No solo Christelle y su familia desean permanecer en Quebec. Su empleador, la municipalidad de Crabtree, también se moviliza para poder retenerla. “Rápidamente se convirtió en una parte importante del equipo municipal”, subraya el alcalde de Crabtree, Étienne Dupuis. “Intentamos ejercer presión política”, añade, “sin éxito”.
En su momento, Christelle era la única candidata al puesto de asistente administrativa. Y aunque el alcalde considera que una nueva convocatoria podría generar más interés hoy en día, esto no cambia su deseo de mantener a Christelle en su equipo, especialmente porque sus responsabilidades se han ampliado con el tiempo gracias a su experiencia en contabilidad. “Tienen todo para integrarse. Además, ocupaba un puesto para el que no podíamos reclutar. Para mí, sería natural mantener a estas personas en Quebec”, concluye.
Por el momento, el regreso a Francia de la familia se ha pospuesto. Fabien ha encontrado un nuevo empleador dispuesto a ofrecerle un permiso de trabajo de un año, lo que les permitiría permanecer unos meses más en Quebec. “Está en curso. Mientras no tenga el permiso, lo dejo en suspenso. Soy cautelosa al respecto”, afirma.
Este reportaje cuenta con el apoyo de la Iniciativa de periodismo local, financiada por el gobierno de Canadá.
