El acoso, una problemática que históricamente se ha invisibilizado cuando las víctimas son hombres, está saliendo a la luz gracias a la creciente conversación social y a testimonios que rompen el silencio. A pesar de la evolución de la sociedad, las experiencias de acoso sufridas por figuras públicas masculinas a menudo pasan desapercibidas, generando un impacto profundo en su intimidad, espacios personales y tranquilidad.
En un contexto donde las agresiones contra hombres tienden a ser minimizadas o trivializadas, el programa de entretenimiento La red dio voz a varias personalidades de la televisión colombiana. El humorista Jhovanoty compartió una experiencia particularmente impactante: durante una sesión de fotos con un grupo de mujeres, una de ellas lo tocó de manera inapropiada sin su consentimiento. Jhovanoty relató que, aunque en el momento la situación se recibió con risas, posteriormente reflexionó sobre la gravedad que habría tenido si los roles se hubieran invertido.
Esta situación pone de manifiesto la doble vara con la que se juzgan estos incidentes, evidenciando cómo el entorno suele restar importancia al acoso cuando la víctima es hombre. El actor Andrés Sandoval, también entrevistado por La red, habló sobre la dificultad de establecer límites claros ante situaciones de acoso, señalando la pérdida de intimidad y la obsesión que pueden generar algunas personas.
Por su parte, el imitador de Rafael Orozco, ganador de la primera temporada de Yo Me Llamo, describió cómo el acoso se ha intensificado a través de las redes sociales. Compartió la experiencia de una seguidora que comenzó a mostrar un interés excesivo a través de diversas plataformas, llegando a enviarle mensajes privados con contenido cada vez más personal, lo que lo llevó a bloquearla para proteger su bienestar.
El actor argentino Juan Guilera también compartió su experiencia, relatando haber sido víctima de toqueteos y situaciones incómodas en espacios públicos. Atribuyó estas conductas, en algunos casos, a la falta de límites y a deficiencias en la educación.
Todos los testimonios convergen en la dificultad de reconocer y denunciar estas situaciones, debido a la percepción social que las invisibiliza o las convierte en objeto de burla. Por ello, un cambio de actitud social es fundamental para garantizar que las denuncias sean tomadas con la misma seriedad, independientemente del género de la víctima.


