Home EntretenimientoRenegade de Lionel Johnson: Análisis y Poesía Decadente

Renegade de Lionel Johnson: Análisis y Poesía Decadente

by Editora de Entretenimiento

El poema “Renegade” de Lionel Johnson (1867-1902), dedicado a Arthur Chamberlain, es una pieza lírica exquisita que revela la profunda influencia del poeta inglés en su amigo W.B. Yeats. Johnson, conocido por su clasicismo, su conexión con sus raíces galesas y su fuerte identificación con Irlanda, fue miembro del Rhymers’ Club y figura clave del movimiento Decadentista de la década de 1890.

Publicado originalmente en 1887, aunque recogido en la colección de 1895 “Poems”, “Renegade” se distingue por sus tres estrofas de seis versos, unidas por un sutil estribillo que cambia en cada repetición. La ausencia de cierre al final del primer verso, gracias a la conjunción inicial de la siguiente estrofa (“For all that now is over”), es particularmente notable. La rima asonante (“over / discover”, “over / lover”, “over / recover”) subraya la irrevocabilidad de la pérdida y la persistencia de un eco imborrable.

El ideal perdido que evoca el poema nunca se define con claridad. En la primera estrofa, se manifiesta como una “Tierra Santa”, un “secreto prohibido” y una “comunión encantada con cosas invisibles”. Algunos interpretan estos símbolos a la luz de la conversión de Johnson al catolicismo en 1891, sugiriendo una lamentación no por la fe perdida, sino por un ideal asociado a ella. Sin embargo, frases como “comunión encantada” y “secreto prohibido” apuntan a un terreno interior más amplio, posiblemente de naturaleza erótica.

Considerando otras obras de Johnson, como “The Dark Angel”, su vida y obra a menudo se analizan a través del prisma de una homosexualidad reprimida. “Renegade” podría interpretarse como una despedida a un encanto erótico que solo era accesible en sueños o a través de la expresión poética.

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El poema está dedicado a Arthur Chamberlain, cuya identidad exacta es incierta, aunque podría tratarse de A.B. Chamberlain, un “invitado permanente afiliado” al Rhymers’ Club. Algunos sugieren que podría ser el amigo íntimo a quien Johnson se confía en otro poema, “The Precept of Silence”. La conjunción inicial “But…” sugiere que el lector comprendería que, a pesar de la intensidad evocada, aquello que inspiró la emoción ha “terminado” y compartiría el sentimiento de arrepentimiento.

En las estrofas inicial y final, se enfatiza la apariencia física del hablante, sus ojos y su mirada, lo que refuerza la intimidad del tono y la sensación de que el poeta se confía a alguien capaz de imaginar su rostro. Al mismo tiempo, el poema tiene un alcance universal, invitando a todos los “soñadores de sueños”, jóvenes y no tan jóvenes, a identificarse con su mensaje.

La segunda estrofa introduce inesperadamente una escena nómada y antigua: el poeta se describe como un “mercader del mercado terrenal, sin amante”, donde “ecos rotos llenan la plaza”, como si los recuerdos se despertaran y murieran en un terreno degradado. Johnson busca representar la cotidianidad, el “camino polvoriento y trillado de todos”, creando una atmósfera inquietante antes de que los “silenciosos recuerdos” se dispersen “por el aire frío”, dejando tras de sí una opresiva “preocupación” y una sensación de abandono.

En este nuevo escenario sombrío, imágenes de grandeza mundana abandonada, el trono y la corona, simbolizan el precio y la magnitud de la pérdida del hablante. Un reino perdido, irrecuperable. El poeta elige desaparecer, refugiándose “en el corazón” de una ciudad. Busca el anonimato, pero aún existe la implicación de que sus emociones deben ocultarse a alguien que podría observarlas con demasiada ternura. Se obliga a reprimir sus “antiguas miradas de amor”, a “desgastarlas”, como si pudiera llevar a cabo un acto de lenta pero violenta erosión de sí mismo, dejando solo una “mirada apagada”. Esta mirada, sin embargo, parece ser una máscara: “propia del amor no pensado ni abandonado”. Ninguna de las negaciones que enumera el poema resulta convincente, pero son apasionadas y centrales, un mecanismo de supervivencia, no una pose. Y uno de los secretos del extraordinario lirismo de Johnson es que el hablante no ha olvidado nada del fulgor y la riqueza de su perdida Tierra Santa.

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