La posible invasión estadounidense de Venezuela podría provocar una disminución en los precios internacionales del petróleo y debilitar el baht tailandés, según un análisis reciente. Expertos advierten que la gestión de la política económica y diplomática se complicará en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas.
Nonarit Bisonyabut, investigador del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Tailandia, considera que la acción de Estados Unidos en Venezuela evoca la Doctrina Monroe, dividiendo el mundo en tres esferas de influencia: América (desde Canadá hasta Sudamérica), Europa y Asia. Según Bisonyabut, esta estrategia reafirma la intención estadounidense de ejercer el poder y obtener los mayores beneficios dentro del continente americano, mientras que las inversiones chinas en Latinoamérica se perciben como un factor de riesgo.
A corto plazo, se espera cierta volatilidad en los precios del petróleo, aunque no se prevé un aumento significativo debido a que la oferta global este año superará la demanda. Además, la intervención estadounidense refleja su deseo de mantener el liderazgo global, lo que dificultaría un debilitamiento del dólar, según el analista.
«Cualquier país que desafíe la hegemonía estadounidense debe actuar con cautela, ya que podría enfrentar represalias. Por lo tanto, es poco probable que el baht se fortalezca, dado que la estabilidad del dólar limitará su apreciación», afirmó Bisonyabut.
El investigador también señaló que la implicación de Estados Unidos en Venezuela podría liberar recursos para abordar otros asuntos internacionales, lo que representaría una oportunidad para Tailandia de avanzar en temas pendientes, como la disputa fronteriza con Camboya y las negociaciones para un acuerdo comercial con Estados Unidos.
Aat Pisanwanich, académico en economía internacional, coincide en que la crisis venezolana podría afectar tanto los precios del petróleo como la estabilidad geopolítica mundial. En cuanto a los precios del petróleo, prevé dos escenarios posibles. En un primer momento, si las empresas estadounidenses toman el control del sector petrolero venezolano, la producción podría aumentar entre 100.000 y 200.000 barriles diarios, elevándose desde los actuales 900.000 a 600.000 barriles exportados. Esta situación generaría fluctuaciones tanto al alza como a la baja.
Sin embargo, a largo plazo, los precios del petróleo tenderían a disminuir, especialmente considerando que la OPEP ya está produciendo por encima de la demanda del mercado. En el ámbito geopolítico, la invasión de Venezuela generará descontento en China, un importante inversor en el país sudamericano y principal comprador de su petróleo, con hasta un 70% de las exportaciones.
Esta situación podría desencadenar una nueva ronda de conflictos comerciales entre China y Estados Unidos, advirtió Pisanwanich. Tailandia, por su parte, debe considerar su posición y mantener su tradicional política de neutralidad, pero también gestionar los riesgos de manera más cuidadosa, diversificando sus fuentes de energía más allá de Oriente Medio, asegurando rutas de transporte más seguras y ampliando sus mercados de exportación.
Las tensiones geopolíticas podrían afectar estas áreas, complicando la formulación de políticas económicas y diplomáticas. «Debemos asegurar que nuestras políticas nacionales no sean percibidas como una oposición a Estados Unidos, especialmente en temas prioritarios para ellos, como la compra de petróleo a países considerados hostiles», enfatizó Pisanwanich.
«Es crucial preparar fuentes alternativas de petróleo en países que no sean adversarios de Estados Unidos, como las naciones africanas», concluyó.
