Anorexia en adolescentes: Presión escolar y llamada de ayuda

Stefanie Gruendig lleva cinco meses luchando por su hija Lotti-Malin, quien en junio de 2025 fue ingresada de urgencia en la clínica Schön Klinik Roseneck debido a una anorexia severa que la alejó repentinamente de su vida cotidiana. Lotti, de 14 años, es una talentosa saltadora de altura y una estudiante destacada, con el sueño de estudiar en una universidad de élite.

Según declaraciones de Lotti, es crucial comprender que los trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia, o cualquier enfermedad mental, no son un problema familiar. “Mucha gente en la sociedad no entiende esto. Es un problema social: la presión en la escuela, la comparación, el perfeccionismo”, explica. Stefanie describe la enfermedad de su hija: “La enfermedad no es la delgadez, eso es una consecuencia. La enfermedad está en la cabeza. La enfermedad dice: no debo comer, y si como, debo castigarme”.

Un estudio reciente realizado en Brandenburg subraya esta realidad, revelando que el 42% de los estudiantes experimenta síntomas psicosomáticos semanales, impulsados por la pandemia y la presión académica. Lotti comenzó a sentir la presión a una edad temprana y aún la siente. La enfermedad se manifestó con mareos repentinos en junio de 2025, seguidos de un diagnóstico rápido: anorexia. “De un día para otro, nos dijeron: anorexia. Clínica. Ahora. Inmediatamente”.

El mayor deseo de Lotti es regresar a casa para su 15 cumpleaños, el 19 de enero, y no tener que repetir el curso. Su mensaje a otros padres y niños es claro: “Busquen ayuda inmediatamente si algo no está bien”.

La familia se encuentra en una difícil situación financiera. La estancia en la clínica cuesta a Stefanie alrededor de 4.000 euros al mes, y sus ahorros se han agotado. Por ello, ha lanzado una campaña de GoFundMe: “La anorexia es silenciosa. Mi deseo para 2026 es fuerte: vivir”. Hasta el momento, se han recaudado alrededor de 2.700 de los 5.000 euros necesarios. Cada donación ayuda a estabilizar la terapia de Lotti. Para apoyar a la familia, puede donar aquí: Jetzt spenden.

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Existe la esperanza de que Lotti pueda regresar pronto a Brandenburg an der Havel. Aunque aún no estará completamente sana, su madre cree que el verdadero trabajo interno comenzará cuando vuelva a su vida cotidiana. Sin embargo, persiste una demanda de cambio. “Quiten la presión a los niños, dejen que los niños sean niños y no juzguen a las familias”, pide Stefanie Gruendig. Organizaciones como «Hungrige Herzen» ya brindan apoyo, pero considera que falta prevención escolar. Desea que las escuelas ofrezcan más información y que las personas afectadas compartan sus experiencias para mostrar que esto puede suceder cuando la presión académica es demasiado alta.

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