En las elecciones que se celebrarán después de nueve años, la formación académica de los candidatos ha emergido como un factor clave, además de las tradicionales consideraciones políticas. Los datos preliminares revelan que de la totalidad de los aspirantes, 261 poseen un título universitario.
La diversidad de perfiles se extiende a otras áreas profesionales: 31 candidatos son ingenieros, 28 son abogados y 12 son médicos. Estos números sugieren una creciente profesionalización de la clase política que busca representación popular.
