«Era como si 12.000 personas hubieran dado ‘me gusta’ a mi último tuit, pero con dólares»
Alexander Hurst, residente en París, llevaba una vida modesta como autónomo cuando estalló la pandemia. Temiendo por sus ingresos, contrajo un préstamo de 12.500 euros e invirtió en la plataforma Robinhood, influenciado por las historias de éxito que veía en Reddit. En cuestión de meses, sus primeros miles de dólares se transformaron en 25.000, luego en cientos de miles, hasta superar el millón.
Cuando el dinero pierde todo su sentido
Lo que resulta fascinante en el testimonio de Alexander Hurst es la forma en que el *trading* modificó progresivamente su percepción de la realidad. Confinado en su pequeño apartamento parisino, pasaba sus días examinando los mercados, incapaz de detenerse incluso después de haber superado ampliamente su objetivo inicial.
Describe un mecanismo psicológico preocupante: «Tu nivel cero se reinicia cada vez.» A 25.000 dólares, aspiraba a 100.000. A 100.000, apuntaba al millón. El propio dinero perdía su valor concreto: «Cada dólar, para mí, era potencialmente diez. Por lo tanto, no quería gastar 1.000 dólares en unas vacaciones, porque en dos meses, si seguía operando, podría tener 10.000.» Compara esta sensación con los mecanismos de las redes sociales: «Era como si 12.000 personas hubieran dado ‘me gusta’ a mi último tuit, pero con dólares.» Un ciclo del que relata el desenlace en el segundo episodio.
