La industria alimentaria de Corea del Sur está acelerando su expansión a los mercados internacionales. A partir de la reciente campaña publicitaria de Shin Ramen en la emblemática pantalla gigante de Piccadilly Circus en Londres, y complementada con promociones en el lugar, las principales empresas del sector están incrementando significativamente su inversión en marketing global.
Samyang Foods, impulsada por el éxito de su Buldak Bokkeumyeon, continúa llevando a cabo campañas de marca a gran escala en Norteamérica y Europa. CJ CheilJedang también está reforzando su estrategia de expansión global, aprovechando el auge de la gastronomía coreana, o “K-Food”. Este movimiento parece reflejar una redefinición de los mercados extranjeros como pilares fundamentales para el crecimiento a mediano y largo plazo, en un contexto donde el crecimiento interno muestra límites claros.
◆ Precios estancados y demanda en declive
La decisión de la industria alimentaria de orientarse hacia los mercados globales se basa en una situación de estancamiento estructural en el mercado interno. El aumento acumulado de los costos de las materias primas, la mano de obra y la logística ha ejercido una creciente presión sobre los precios, pero la capacidad de consumo interno no ha logrado mantenerse al ritmo.
En particular, el rápido aumento de los precios de los alimentos en los últimos años, combinado con la creciente preocupación de los consumidores por el costo de vida, ha llevado a una situación en la que cualquier nuevo aumento de precios podría traducirse inmediatamente en una disminución de las ventas.
Por el contrario, los mercados internacionales están experimentando una expansión estructural de la demanda. La creciente base de consumidores del “Hallyu” (ola coreana), impulsada por la popularidad del K-pop y los dramas coreanos, se está expandiendo rápidamente a través de plataformas de video corto como YouTube y TikTok, lo que a su vez está aumentando el conocimiento y la demanda de los productos alimenticios coreanos.
Los fideos instantáneos, las salsas y los alimentos precocinados son productos que se benefician de un proceso de preparación intuitivo y un fuerte atractivo visual, lo que permite que la exposición en las redes sociales se traduzca rápidamente en ventas. Se considera que el contenido de consumo en sí mismo se ha convertido en una forma de marketing, lo que ha reducido significativamente las barreras de entrada para los consumidores extranjeros.
Los fideos instantáneos han sido los primeros en adaptarse a esta tendencia. El Buldak Bokkeumyeon de Samyang Foods se ha consolidado como una marca global, mientras que el Shin Ramen de Nongshim es reconocido como un referente en el mercado de fideos instantáneos coreanos.
Estas empresas no se limitan a ampliar sus canales de distribución, sino que también están concentrando sus recursos de marketing en fortalecer la experiencia de marca en el punto de contacto con los consumidores locales. Participar en festivales globales, publicidad en vallas publicitarias en lugares emblemáticos y promociones experienciales son estrategias diseñadas para grabar la marca en la mente de los consumidores y fomentar la recompra.
‘불닭 카우치 타임’ 팝업스토어 전경. [사진=삼양라운드스퀘어]
◆ Una “inversión anticipada”, no un gasto de marketing
La percepción del marketing global dentro de la industria alimentaria también está cambiando. La inversión en publicidad en el extranjero se considera cada vez más como una inversión anticipada para acumular activos de marca.
En particular, en los mercados de Norteamérica y Europa, se está extendiendo la idea de que el reconocimiento de marca y la confianza tienen un mayor impacto en el rendimiento a mediano y largo plazo que la competencia de precios. Esto ha generado un sentimiento de urgencia entre las empresas, que temen quedarse atrás si retrasan su exposición global.
La construcción simultánea de plantas de producción locales y redes de logística por parte de las empresas alimentarias coreanas también se interpreta como una estrategia para asegurar la estabilidad del suministro y la competitividad de costos.
La expansión global no siempre se traduce inmediatamente en una mejora del rendimiento. Los riesgos, como los altos costos iniciales de marketing, la volatilidad de los tipos de cambio y las regulaciones locales, persisten.
Sin embargo, en una situación en la que el crecimiento del mercado interno es limitado, la inversión global se considera una opción inevitable. La industria cree que ignorar los mercados extranjeros podría dificultar la garantía de un motor de crecimiento a mediano y largo plazo.
Se espera que la brecha entre las empresas alimentarias se amplíe a partir de este año. Las empresas que hayan logrado establecer su marca en el extranjero podrán aumentar su rentabilidad a través de las economías de escala, mientras que aquellas que no lo hagan dependerán cada vez más del mercado interno y estarán sujetas a una mayor volatilidad en sus resultados.
Un representante de la industria alimentaria comentó: “La globalización ya no es una opción, sino una cuestión de supervivencia”, y añadió: “El ganador del próximo ciclo será aquel que logre generar primero un volumen significativo”.
