Las personas que sienten que carecen de control sobre sus vidas son más propensas a sufrir falta de aire. Aquellos que perciben que factores externos como el azar, el destino o las acciones de otros controlan sus vidas, reportan disnea con mayor frecuencia en su día a día que aquellos que creen tener el poder de influir en sus propias vidas.
Así lo revela un nuevo estudio basado en datos del amplio proyecto de investigación SCAPIS de la Fundación del Corazón y los Pulmones (Hjärt-Lungfonden).
“Sobre todo, la sensación de haber perdido la esperanza de una vida mejor estaba fuertemente relacionada con una mayor dificultad para respirar. Nuestros resultados abren nuevas posibilidades para comprender y tratar la disnea, no solo como una condición física, sino también como una experiencia influenciada por factores psicológicos”, afirma Max Olsson, doctor en ciencias médicas de la Universidad de Lund.
Investigaciones previas han demostrado que la dificultad para respirar y la disnea afectan la calidad de vida de quienes la padecen, provocando limitaciones en las actividades diarias y una baja autoevaluación de la salud.
Más de 28.000 hombres y mujeres de entre 50 y 64 años participaron en el estudio, en el que los investigadores utilizaron datos del estudio poblacional SCAPIS. El grado de disnea se evaluó utilizando una escala estandarizada, de 0 a 4, donde un nivel de 2 o más se clasificó como disnea.
El locus de control es un concepto en psicología que describe cómo los individuos perciben las causas de los eventos en sus vidas. Las personas con un locus de control interno creen que tienen el poder de influir en sus vidas y resultados. Las personas con un locus de control externo creen que factores externos como el azar, el destino o las acciones de otras personas controlan sus vidas y resultados.
El tipo de locus de control se definió en base a una serie de afirmaciones con las que los participantes del estudio podían estar de acuerdo o en desacuerdo en diversos grados.
El estudio muestra una conexión entre las personas que sienten que carecen de control sobre sus vidas y un mayor riesgo de sufrir disnea, en comparación con las personas que creen tener el poder de influir en sus vidas. Esta conexión se observó incluso después de que los investigadores tuvieron en cuenta enfermedades subyacentes o si la persona era fumadora o no.
“El objetivo de SCAPIS es poder predecir quién corre el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas o pulmonares y desarrollar tratamientos personalizados para que más personas tengan una vida más larga y saludable. Es importante que continuemos investigando cómo la experiencia del control afecta la salud y el bienestar a lo largo del tiempo”, dice Kristina Sparreljung, secretaria general de la Fundación del Corazón y los Pulmones.
Los investigadores creen que estos factores psicológicos podrían ser importantes para futuros tratamientos de la disnea, proporcionando a los pacientes mejores herramientas para manejar sus síntomas. Esto podría incluir terapia cognitivo-conductual (TCC) o rehabilitación pulmonar.
Ahora, los investigadores planean investigar en el estudio de seguimiento de SCAPIS cómo la sensación de control se relaciona con la salud a largo plazo.
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