El líder supremo del régimen iraní busca una respuesta contundente a las protestas que se extienden por todo el país, aunque el actual presidente, considerado un reformista, no comparte esa postura.
La depreciación de la moneda iraní, cercana al 50%, ha provocado un fuerte aumento de la inflación, impactando severamente el nivel de vida de la población y desencadenando las protestas que azotan al país. El gobierno, encabezado por el presidente Masoud Pezeshkian –elegido en julio de 2024 tras la muerte de su predecesor, Ebrahim Raisi, en un accidente de helicóptero– ha respondido con la asignación de un subsidio mensual a las familias más necesitadas.
Sin embargo, la medida más significativa ha sido la orden de contener a las fuerzas policiales, en particular a las brigadas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, evitando su deriva persecutoria contra los manifestantes y la brutalidad en la represión.
Contenido reservado a suscriptores. Acceda a la versión completa aquí. Edición del Jornal Económico del 9 de enero.
