Los cinco partidos políticos de Groenlandia enviaron un mensaje contundente al presidente Donald Trump el viernes, emitiendo una declaración conjunta en la que rechazaban sus crecientes intentos agresivos de adquirir la isla para los Estados Unidos.
“No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”, decía la declaración, firmada por los líderes de los cinco partidos políticos, incluido el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen. “El futuro de Groenlandia debe ser decidido por el pueblo groenlandés”.
Esta reacción se produce después de que Trump continuara presionando por la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos –actualmente una parte autónoma del Reino de Dinamarca– esta semana, declarando a los periodistas el viernes: “Vamos a hacer algo con Groenlandia, les guste o no”.
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Los líderes de los cinco partidos políticos del país se mostraron firmes en su rechazo a las declaraciones de Trump: “Queremos enfatizar una vez más nuestro deseo de que termine el desprecio de Estados Unidos hacia nuestro país”. Añadieron que el parlamento del país, el Inatsisartut, convocará una reunión para debatir las amenazas estadounidenses.
Trump ha tenido desde hace tiempo la vista puesta en la adquisición de la isla ártica para Estados Unidos, pero ha sido más insistente en su segundo mandato, considerándola una prioridad de seguridad nacional en medio de la creciente competencia en la región con Rusia y China.
“Porque si no lo hacemos, Rusia o China se apoderarán de Groenlandia, y no vamos a tener a Rusia o China como vecinos”, continuó Trump el viernes en la Casa Blanca. “Me gustaría llegar a un acuerdo de forma sencilla, pero si no lo conseguimos de forma sencilla, lo haremos a la manera difícil”.
Trump ha reavivado sus llamados a controlar Groenlandia tras la impactante captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y el posterior anuncio de que Estados Unidos se apoderaría y vendería el petróleo del país, que cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo.
Al igual que en Venezuela, Groenlandia posee recursos naturales que Trump y Estados Unidos desean: la isla alberga 25 de los 34 minerales catalogados como “materias primas críticas” por la Comisión Europea, y también se cree que es rica en petróleo. Algunos de estos minerales, necesarios en los microchips de IA, la tecnología avanzada y el uso militar, han estado en el centro de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.
Los líderes europeos se han mostrado cada vez más críticos con la advertencia de Trump de invadir la isla, hogar de 57.000 personas. El martes, seis países europeos –Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia y España– emitieron una declaración conjunta de apoyo a Dinamarca, argumentando que la seguridad en el Ártico debe garantizarse “colectivamente”.
“Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde únicamente a Dinamarca y Groenlandia decidir sobre los asuntos que conciernen a Dinamarca y Groenlandia”, concluyó la declaración.
El presidente del Consejo de la Unión Europea, Antonio Costa, declaró el miércoles que Groenlandia cuenta con el “pleno apoyo y solidaridad de la Unión Europea”, mientras las naciones europeas hacen lobby en Washington.
Mientras tanto, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, dijo que el control militar de Groenlandia por parte de Estados Unidos podría significar el fin de la OTAN.
