No todos los planetas tienen la suerte de contar con un hogar estable como la Tierra, con un sistema solar como el nuestro. Algunos planetas están destinados a vagar solos por el universo. Recientemente, los astrónomos lograron medir por primera vez la masa y la distancia de uno de estos “mundos solitarios”.
Este planeta tiene una masa aproximadamente equivalente a un quinto de la de Júpiter y se encuentra a menos de 10.000 años luz de la Tierra, en dirección al centro de la Vía Láctea. Según estimaciones basadas en su volumen, es probable que se formara originalmente en un sistema planetario y luego fuera expulsado de su estrella madre a través de una serie de interacciones gravitacionales.
Para observar a estos planetas invisibles, los astrónomos recurrieron a un fenómeno predicho por Albert Einstein.
- Lente Gravitacional (Gravitational Lensing): Según la teoría de la relatividad general, los objetos masivos, como los cúmulos de galaxias, curvan el espacio-tiempo a su alrededor como si fueran “pesas pesadas en el espacio”. Cuando la luz pasa cerca, su trayectoria se desvía siguiendo la curvatura del espacio-tiempo, actuando como una lupa gigante que puede ampliar o distorsionar la luz de fondo.
- Microlente Gravitacional (Microlensing): Si esta “lupa” no es una galaxia masiva, sino un planeta errante pequeño, el fenómeno se conoce como “micro”lente gravitacional. Debido a la pequeña masa del planeta, la distorsión que produce es extremadamente débil y transitoria. No podemos ver la imagen deformada, sino que observamos un repentino “brillo” en la estrella de fondo durante un corto período de tiempo.
Normalmente, para calcular la masa de un planeta errante, es necesario conocer su distancia, pero dado que viaja en la oscuridad, sin referencias ambientales, es difícil calcular la distancia directamente. Sin embargo, en este caso, la suerte estuvo de nuestro lado. El 3 de mayo de 2024, múltiples telescopios terrestres capturaron el evento, mientras que el telescopio espacial Gaia, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, lo observaba simultáneamente.
▲ Diagrama que ilustra la observación simultánea del evento por diferentes instrumentos, con ligeras diferencias en los ángulos y tiempos de observación de los telescopios terrestres y Gaia.
Esta ingeniosa medición de la distancia se basa en el principio de la paralaje, similar a la visión binocular. Debido a que los dos “ojos” (los telescopios) observan el planeta desde ángulos ligeramente diferentes, el momento en que la luz de la estrella distante se vuelve más brillante también varía. A través de este principio, los científicos lograron deducir la distancia, y por consiguiente, la masa del planeta. Se encuentra a 9.785 años luz de la Tierra y tiene una masa de aproximadamente el 22% de la de Júpiter. Debido a que los datos de observación fueron obtenidos a través de la Red de Telescopios de Microlentes de Corea (Korea Microlensing Telescope Network), el planeta recibió el código KMT-2024-BLG-0792.
Esta investigación no solo confirma el mecanismo de formación de los planetas errantes, sino que también sienta las bases para el telescopio espacial Nancy Grace Roman (RST), que se lanzará en 2027. En un futuro no muy lejano, tendremos la capacidad de observar muchos más de estos mundos errantes que no están ligados a una estrella y que vuelan solos en la oscuridad. La investigación relacionada se publicó en la revista Science.
(Artículo autorizado por el Observatorio Astronómico de Taipei; la imagen principal es una ilustración, fuente: pixabay)

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