Washington D.C. – La política intervencionista del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha generado cuestionamientos sobre sus ambiciones de ejercer una influencia hegemónica en América Latina y el Caribe. La situación en Venezuela es vista como un reflejo de esta estrategia, lo que ha suscitado interrogantes acerca de los límites de los impulsos imperiales de la administración estadounidense.
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