El oro y la plata han alcanzado niveles récord en su cotización, impulsados por la incertidumbre en torno a la independencia de la Reserva Federal (Fed) y las tensiones geopolíticas. Esta escalada en los precios de los metales preciosos se produce en un contexto de crecientes preocupaciones sobre la política monetaria estadounidense y la estabilidad económica global.
Según diversos informes, las acusaciones contra Jerome Powell, presidente de la Fed, han generado dudas sobre la autonomía del banco central, lo que ha provocado un aumento en la demanda de activos refugio como el oro y la plata. A esto se suman los riesgos asociados a las protestas en Irán, que contribuyen a la volatilidad en los mercados financieros.
Además de estos factores, se anticipa que Apple continuará liderando el mercado mundial de teléfonos inteligentes en 2025, aunque esta noticia no afecta directamente la reciente subida de los precios de los metales preciosos. La combinación de estos elementos ha resultado en una fuerte presión alcista sobre el oro y la plata, llevándolos a alcanzar máximos históricos.
Varios medios de comunicación han reportado esta tendencia alcista, destacando la importancia de estos metales como una inversión segura en tiempos de incertidumbre económica y política. La situación actual sugiere que la demanda de oro y plata podría seguir aumentando en el corto plazo, siempre y cuando persistan las preocupaciones sobre la estabilidad financiera y geopolítica.
