El actor Álex González, de 45 años, conocido por su papel en ‘El príncipe’, es reconocido por su excelente forma física. Consciente de la importancia de un buen estado de salud en su profesión, siempre ha priorizado tanto el ejercicio como una alimentación cuidada.
González comenzó el año en Tailandia, donde está aprendiendo muay thai, y ha compartido en sus redes sociales los pilares de su estilo de vida saludable, revelando sus secretos para mantener unos abdominales y pectorales definidos.
“La verdad es que no sigo una dieta específica ni cuento calorías. Intento comer comida real y evitar los ultraprocesados”, explicó el actor. Añadió que, si bien el entrenamiento intenso es beneficioso, prefiere centrarse en la calidad de los alimentos antes que en restringir calorías. Con el déficit calórico
Agradecido por los mensajes de sus seguidores, González ha encontrado un “buen equilibrio entre alimentación, deporte y meditación”. Subrayó la importancia de cuidar la regulación hormonal a partir de los 40 años, priorizando el bienestar y la forma física a largo plazo sobre la juventud.
El actor se siente feliz de poder inspirar a otros y compartir sus hábitos, entrenamientos y aprendizajes. Destacó la importancia de la constancia, afirmando que “para ser constante, lo que me ayuda es no negociar conmigo mismo. Pongo un calendario y lo cumplo. La motivación está sobrevalorada”.
González enfatizó que lo difícil no es comenzar, sino mantener la disciplina. “Entrenar un poco cada día vale mucho más que darlo todo un día y desaparecer una semana”, aconsejó, resaltando la importancia de tener un plan, metas realistas y, si es posible, contar con el apoyo de una comunidad. Entrenar un poco cada día vale mucho más
Finalmente, el actor reconoció que el descanso es tan importante como el ejercicio. “Antes creía que entrenar más era hacerlo mejor. Hoy sé que descansar bien también es parte del proceso”, concluyó, destacando la importancia de caminar, estirar, meditar, dormir (mi asignatura pendiente… de esto hablamos otro día) y, sobre todo, escuchar al cuerpo.
