Un nuevo mapa de la Antártida, resultado de recientes investigaciones, representa un avance significativo en la comprensión de la región, aunque los científicos advierten que es poco probable que sea definitivo. El mapa se basa en hipótesis sobre el flujo del hielo, lo que implica ciertas incertidumbres inherentes a cualquier metodología.
Aún quedan muchos aspectos por descubrir sobre las rocas y sedimentos que se encuentran bajo el hielo. Sin embargo, otros investigadores coinciden en que, combinado con futuras investigaciones realizadas desde tierra, aire y el espacio, este mapa constituye un valioso paso adelante.
“Este es un producto realmente útil”, afirmó el Dr. Peter Fretwell, científico senior del British Antarctic Survey en Cambridge, quien no participó en el nuevo estudio, pero ha estado ampliamente involucrado en mapeos anteriores. “Nos brinda la oportunidad de llenar los vacíos entre esas investigaciones”, añadió.
Una comprensión más detallada de las crestas, colinas, montañas y canales podría mejorar los modelos informáticos sobre cómo podría cambiar la Antártida en el futuro, según los investigadores. Esto se debe a que estas formas del terreno influyen directamente en la velocidad a la que se mueven los glaciares y en la rapidez con la que pueden retroceder en un clima en calentamiento.
La velocidad a la que se derrite el hielo en la Antártida es considerada uno de los mayores interrogantes en la ciencia climática, lo que hace que este estudio sea particularmente relevante. “Este estudio nos da una mejor imagen de lo que sucederá en el futuro y de la rapidez con la que el hielo de la Antártida contribuirá al aumento del nivel del mar a nivel global”, coincidió Fretwell.
El estudio ha sido publicado en la prestigiosa revista académica Science, external.
