La Guardia Civil ha detenido en Burgos a una mujer que se hacía pasar por médica, a su hijo y a la expareja de la estafadora por prescribir tratamientos inventados y sin licencia a, al menos, diez personas de cuatro comunidades autónomas. Las víctimas sufrían problemas de salud física o psicológica.
Según un comunicado de la Guardia Civil, la mujer, carente de titulación médica oficial, y su hijo engañaban a las víctimas ofreciéndoles supuestas soluciones para mejorar su salud a cambio de elevadas sumas de dinero. En la última fase de la investigación se han identificado seis nuevas víctimas en Asturias, Burgos (2), Gipuzkoa (2) y Valencia.
Además de los fraudes relacionados con los tratamientos médicos, los detenidos operaban un criadero ilegal de mascotas, vendiendo animales que nunca llegaban a sus compradores. Cuatro personas han sido perjudicadas por esta actividad, dos de ellas por la venta de perros y otras dos por daños y deudas pendientes en viviendas alquiladas. También se ha detectado perjuicio a una clínica veterinaria y a un veterinario colegiado por impagos, falsificación de recetas y suplantación de identidad.
La falsa médica se presentaba a veces con un número de colegiado de una asociación médica estadounidense, alegando especialización en neurología, neurocirugía y neurofisiología, aunque no podía acreditar documentalmente esta información. Era ella quien establecía el primer contacto con las víctimas.
La expareja y el hijo colaboraban en la preparación y envío de las dosis, siendo este último quien recibía el pago por los tratamientos. La estafadora aprovechaba la vulnerabilidad de los pacientes para ofrecerles terapias y ganarse su confianza, obteniendo información personal para su beneficio.
La investigación de una cuenta bancaria a nombre del hijo ha revelado ingresos por transferencias que ascienden a casi 285.000 euros en los últimos siete años, a pesar de que ni él ni su madre tienen ingresos laborales declarados.
El análisis de los teléfonos móviles intervenidos ha confirmado que la principal fuente de ingresos de los detenidos provenía de estafas en el ámbito de la medicina, la venta de perros y la veterinaria, incluyendo la suplantación de un profesional colegiado y la falsificación de recetas.
Para ocultar su identidad, utilizaban pseudónimos como «Hada» (como médica), «Celia» (en la venta de perros) e «Israel» (como veterinario para falsificar recetas y obtener medicamentos como antibióticos, colirios, antiinflamatorios y vacunas).
El dinero obtenido por los tratamientos fraudulentos supera los 48.400 euros, elevando la cantidad total estafada a 177.000 euros. Aunque hasta ahora se han identificado diez víctimas de los tratamientos médicos, los investigadores creen que el número real de afectados podría ser mucho mayor, por lo que la investigación permanece abierta.
La operación, denominada ‘Adabur’, ha sido dirigida por el área de investigación del puesto principal de Alfoz de Burgos, bajo la supervisión del Juzgado de Instrucción Nº 3 de Burgos.
